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Angeles Guardianes


Día 15 de Febrero del Año 1982 – 02:45 a.m.
En alguna carretera del desierto de la Patagonia, entre Río Gallegos y Comodoro Rivadavia.

La familia Tobiassi, había decidido tomar sus vacaciones recorriendo la Argentina, por tierra. Nunca se había adentrado en las rutas argentinas, y pretendían que aquella experiencia fuese única e inolvidable. Rubén, junto a su mujer Adriana y su hija Milenna que cumplía seis mes de vida, manejaba su vehiculo en la fría noche de la patagonia, cuando cerca de la medianoche, luego de girar en un reciente desvío, producto de la construcción de la nueva carretera, se vieron confundidlos y posteriormente perdidos en una maraña de rutas de ripio sin identificación.
- Pudiste encontrar la ruta?.-
- No, ya no entiendo nada... estamos perdidos.-
- Tranquila amor, voy a estacionar el auto para que podamos ver tranquilamente el mapa.-
La noche era extremadamente oscura. Los nubarrones de una inminente tormenta, cubrían las estrellas impidiendo que la poca luz de ellas ilumine el pasaje. Todo a su alrededor se veía tenebroso y frío. Poniendo las balizas, Rubén estaciona el vehiculo cerca de una cantera.
- Mira, una cantera, eso significa que estamos cerca de una base de constructores.-
- Como puedes estar tan seguro.-
- Puedes confiar en mi tranquilamente, estoy seguro de eso... ahora veamos el mapa.-
- El mapa no nos va a ayudar porque estas son obras recientes.-
- Tienes razón... – y mirando la cantera Rubén dijo.-...ya se, subiré hasta la cima y veré en que dirección queda la base que seguramente estará iluminada o algo, allí nos brindaran ayuda... como esta la bebe?.-
- Por suerte duerme lo más pancha... ten cuidado amor.-
Dándose un beso y un abrazo, Rubén tomó de la guantera la linterna, que con poca pilas apenas alumbraba a poco centímetros. Se bajo y se encamino hacía la cima de la cantera. Desde el auto, Adriana lo miraba preocupada, pero confiada en su marido, procuro no demostrarlo. Lentamente la poca luz de la linterna se iba apagando por la distancia, hasta que finalmente lo perdió de vista.
- Le dije que cambiara las pilas antes de viajar.- dijo ella algo molesta.
Mirando a su hija que dormía placidamente, se paso hacia el asiento trasero, para estar mas cerca de ella y acomodando su cabeza junto a la bebe, cerro los ojos y se durmió.

Habiendo subido la mitad de la cantera, Rubén caminaba con cuidado. En algunas partes estaba verdaderamente peligroso, ya que las piedras se caían apenas las pisaba. Sin embargo continuó su camino. Finalmente luego de casi 30 minutos de trepar, llego a la cima. Desde allí, volteó para observar su vehiculo. Moviendo ambos brazos junto con la linterna pretendió hacer señas hacía donde se encontraba su mujer. Respiro profundamente tomando ese aire frío, y se dio aliento para continuar. Enfocando la vista hacia lo lejos, busco la supuesta base de la empresa constructora de la carretera. “Tiene que estar por algún lado” se dijo preocupándose al no divisar luz alguna. Caminó unos metros mas adelante y sobresaltándose, su corazón se acelero vertiginosamente, al tropezar y resbalar unos cuantos metros hacia abajo, de la ladera. En la oscuridad de la noche y la poca luz de la linterna, no había visto que la cima de la cantera terminaba bruscamente en un precipicio, de unos ciento veinte metros alto. Agarrándose como pudo de las piedras, trato de calmarse y tratar de no moverse. Miro hacia abajo y vio como su linterna caía perdiéndose en la oscuridad. No queriendo marearse de más, desvió la vista; y al enfocar sus ojos en la cima, le pareció ver una hoguera, varios metros más hacia su derecha al pie de la ladera. Pisando y agarrándose cuidadosamente, trepo hacía arriba, su corazón estaba calmado pero de igual forma sus músculos tensionados, le causaban un molesto temblor en la barbilla. Aun si, luego de varios minutos de lucha, su cuerpo finalmente quedo recostado boca arriba sobre la tierra. Respirando calmadamente, daba gracias al cielo por haber podido zafar de esa situación.
Más tranquilo y aliviado, reflexionó por aquella imagen confusa que vagaba por su cabeza, la fogata que diviso al pie del acantilado. Arrastrándose cuidadosamente se llego hasta el borde para, desde allí observar hacia abajo. Sus ojos se posaron en una gran fogata que iluminaba gran parte del lugar. Al prestar más detenidamente su atención noto algo raro en todo aquello. Varias personas, que se ubicaban junto al fuego, parecían estar danzado, mientras que otras golpeaban una especie de tambores hechos de troncos. Otras mas alejadas a pocos metros del fuego, se congregaban alrededor de una gran roca, y sobre ésta, se hallaba recostada una mujer boca abajo, completamente desnuda. Al darse cuenta de aquello, su corazón se acelero nuevamente, sintiendo un escalofrió gélido en toda su espalda, quito la vista de aquello. “por el amor de dios!, esta pasando ahí!?” se dijo.
Tembloroso de lo que pudiera estar sucediendo, enfoco su vista en la roca y ese pequeño grupo de personas. Dos de ellas sujetaba ambos brazos de la mujer, que no oponía resistencia, y otros dos los tobillos. El quinto hacia extrañas marcas en la espalda desnuda. Prestando más atención observo también que cerca de allí, se ubicaban como esperando su turno, tres parejas de compuestas por un hombre, una mujer y un niño. Los tres infantes no tenían mas de tres años cada uno.
- Que es todo eso?... será mejor que me largue de aquí.- Arrastrándose lentamente, se alejo del acantilado y de aquella escena maligna. Cuando finalmente se sintió seguro se puso de pié y comenzó a correr en dirección a su auto.
La noche parecía más oscura, y Rubén sin linterna, tropezó varias veces desparramándose por el suelo, pero asustado como se encontraba, siguió sin detenerse. Finalmente, luego de una corrida que le había quitado el aliento, estaba al pie de la cantera. Ya podía ver las luces del auto, se detuvo un segundo a tomar aire ya que estaba muy agitado. En sus pensamientos solo una cosa estaba presente, quería huir de ahí inmediatamente. Encaminándose en un trote hacia el auto, sus músculos se tensaron abruptamente, al ver las cuatro puertas del auto abiertas de par en par. Los latidos del corazón se aceleraron de tal forma que podía escucharlos fuertemente. Tomándose con las dos manos la cabeza caminó zigzagueando hasta el vehiculo. Miraba hacia delante y atrás, no podía creer lo que le estaba pasando. Cuando por fin estuvo lo suficientemente cerca, confirmo con horror que su mujer y su hija no estaban allí.
Al descubrir aquello, comenzó a faltarle el aire, respiraba pesado y agitadamente. Con mucho esfuerzo metía aire por su boca, sus fosas nasales completamente congestionadas, le asfixiaba lentamente. Se tironeaba el pelo una y otra vez pensando lo peor. Quería gritar, pero un nudo amargo se le había formado en la garganta. Todo a su alrededor se movía como si se encontrase en el medio de un terremoto. Perturbado y completamente fuera de sus cabales, fijo su vista en la cima de la cantera, y mas allá, en aquella dantesca danza satánica. Sin pensarlo mas, corrió con todas las fuerzas que le quedaban en sus piernas. Sin embargo apenas unos metros mas adelante se encontró con un centenar de personas, que portando todos, una antorcha encendida, lo miraban fijamente.
- Malditos hijos de puta!!!... que le han hecho a mi mujer y mi hija!!!.- pero ninguna respuesta obtuvo de aquellos perturbados. Inmediatamente, comenzaron a caminar hacia donde se encontraba, y lentamente a cercarlo. Rubén completamente impotente y desbordado, lloraba como si fuese un niño, suplicando que por favor le devuelvan a su familia y que no le hagan daño. Y en el preciso momento, en que todos se hallaban rodeándolo, un fuerte dolor sintió en su cabeza, y todo lo que pudo ver se lleno de oscuridad.

Rubén despertó lentamente abriendo los ojos, su mandíbula toda tiritaba de frío. Se hallaba desorientado, sentía mucha presión en sus ojos y también en la cabeza. Había algo que no le dejaba hablar, tampoco respirar de forma normalmente. Cuando por fin, pudo darse cuenta de donde se encontraba, horrorizado se percató que estaba crucificado, en una especie de cruz invertida. Atado fuertemente de las muñecas y tobillos, sangraba intensamente de una herida en su abdomen. Su misma sangre que brotaba de la herida, era lo que no permitía respirar normalmente, ya que chorreaba toda por su rostro.
En ese momento alguien se detuvo delante de él, pero solo pudo verle las piernas, debido a su posición. De esa forma no pudo advertir que violentamente le clavaban una aguja en el pecho. Evidentemente se trataba de una inyección de adrenalina o algo parecido, debido a que detrás de todo ese dolor y sufrimiento, podía escuchar claramente latir en forma acelerada su corazón. Esa misma persona de puso en cuclillas y con una pinza, le sujeto inmediatamente uno de sus parpados, para luego con una tijera cortarlo, dejando su ojo girando sin ningún sentido. Rubén en ese momento inmovilizado y sin voz, no podía impedir, ni oponer resistencia a la tortura que estaba siendo victima. Simplemente dejo que todo sucediera, suplicando a todo termine. Finalmente aquella persona, corto displicente de su rostro el otro parpado, para luego sonreír ante la agonía de Rubén.
A pesar de todo ese sufrimiento, el dolor que sintió en ese momento, no iba a tener comparación con lo que estaba por suceder. Sus ojos casi desorbitados de consternación, se posaron en la piedra que se hallaba a escasos metros de donde agonizaba. Sobre esa especie de altar, su mujer completamente desnuda luchaba horrorizada y desesperadamente por su vida. Aquellos cuatro hombres que fuertemente la sujetaban, sin esfuerzo, recitaban una especie de oración. Las parejas que antes había visto aguardando su turno, ahora bailaban alrededor de la fogata. Todo era un frenesí de excitación que parecía recién comenzar. Rubén impotente no podía hacer nada para zafarse de las ataduras, y sin poder suplicar por su familia lloraba sangre por sus ojos inyectados de dolor.
Detrás de aquella roca, como si se tratase de un acto de magia, emergió poniéndose de pie un hombre vestido con una sotana negra, el cual tenía cubierto su rostro con un cráneo de cabra y largos cuernos en forma de V, a modo de mascara, dándole así una imagen grotesca y demoníaca. Sostenía en una mano un pocillo, y en la otra una rosa negra. Utilizando la rosa a modo de pluma, la hundió en el pocillo, para luego comenzar a marcar la espalda de Adriana, dibujando unas imágenes que Rubén desde su posición no podía ver. Cuando al parecer termino de hacer aquello, empezó a recitar una oración en voz alta en un idioma olvidado, al mismo tiempo que elevaba sus brazos, dejando caer la sotana y los demás utensilios. Su horror no parecía tener final, Rubén pudo ver a esa especie de sacerdote satánico, desnudo y con su pene completamente erecto, que se recostaba sobre su mujer. En ese horroroso momento, la garganta de Adriana estalló de dolor y sangre, con un grito desgarrador se que escucho una y mil veces en un eco interminable y agónico. Ese monstruo que se encontraba sobre ella, la violaba y torturaba sexualmente delante de su marido. Ante esa situación incontrolable su corazón, comenzó a latir en forma descomedida y sin ritmo. Las venas de su cabeza, una a una fueron explotando, manchando la roca, el suelo y la mascara de cabra, llevándose consigo la vida de ella. Mientras el sacerdote seguía consumando el acto sexual, una sexta persona se acerco, y cuando el sacerdote se encontraba en el clímax, aquel desenfundó un espeluznante machete, que utilizó para atacar de un solo corte, el cuello de la mujer que ya sin vida, no oponía resistencia al acto consumado.
Rubén que miraba aquello, sin poder cerrar sus ojos, convulsionaba descontrolado. Su miraba ya no expresaba sentimiento alguno, era como si estuviese muerto en vida. Y en el preciso momento en que su alma abandonaba su cuerpo, el llanto de un bebe, lo hizo reaccionar por un momento. Una mujer cargaba en sus brazos a Milenna. Calmadamente se acercó al cuerpo decapitado y se arrodillo al pie del altar. Recogiendo la cabeza de Adriana, la sostuvo sobre la bebé, dejando chorrear la sangre sobre la pequeña que reía inocentemente, sin comprender lo que estaba ocurriendo.
Para ese momento, el alma de Rubén había abandonado su cuerpo, y lentamente se elevaba. Junto a él, el espíritu de Adriana le tomaba la mano, y ambos lloraron por el destino incierto de su hija. Lentamente toda la escena iba quedando más y más lejos, hasta que la fogata solo era una diminuta luz en la negrura de la tierra.

De la nada, dos seres oscuros sin rostro, emergieron de la negrura de la noche, y descendiendo velozmente, se sostuvieron con sus enormes alas revoloteando alrededor de las almas. Rubén y Adriana se vieron sorprendidos y sin saber como, quisieron alejarse rápidamente de ese lugar, pero algo los había atrapado. Una especie de poderosa sombra los cubría por completo. Algo que desconocían los estaba consumiendo, ambos se miraron y aquella luz interna que brillaba poderosa en ellos, lentamente se iba a pagando. Primero Adriana perdió la voz, dibujándose en su rostro un miedo espeluznante que se llevo su ser. Rubén se sintió otra vez impotente, al ver como la perdía nuevamente.
Ella ya no podía hablar, y su luz ahora gris, se apago al mismo tiempo que su grito se ahogaba tristemente. Cuando Rubén sintió que aquello se apoderaba de él… simplemente se rindió a la oscuridad.
En el rostro de aquellos seres oscuros, ahora se dibujaba una forma conocida. Regocijándose de placer, violentamente aletearon sus alas, como si hubiesen comido en abundancia. De inmediato, fijaron sus ojos negros en la tierra, y descendieron violentamente hacia aquel lugar infame.


Día 18 de Febrero del Año 1982 – 06:07 a.m.
Hospital Regional, División Guardería de Niños – Comodoro Rivadavia – Chubut

- Buen día… Como estas carmencha?.- dijo la joven recepcionista que llegaba a su puesto de trabajo para comenzar el día.
- Buen día Ceci, aquí me ves preparando el mate… Che, compraste los biscochitos de grasa?... mira que yo traje ayer, hoy te tocaba a vos.-
- Si compre, pero me olvide la plata en el otro delantal, así que no me alcanzo para mucho.-
- A no te hagas drama, después compro yo.- respondió la enfermera, pensando al mismo tiempo “teñida de mierda y encima tacaña”.
- Esperemos que hoy domingo nadie rompa las pelotas.-
- No te preocupes, los fines de semana es tranquilo por aquí…- en ese momento se escuchan fuertes golpes en la puerta principal, que aun no había sido abierta al publico, haciendo que las dos únicas mujeres que se hallaban en el edificio se sobresalten de susto.-…Pero la puta que lo parió!!!... quien pudo haber golpeado de esa forma?... Seguro que es el pelotudo de Gerardo, jeje… ese anda atrás tuyo.-
- Si lo se, es un pesado… pero él entra recién mañana… ven acompáñame, vamos a ver.- Las dos mujeres caminaron temerosas hacia la puerta principal del edificio, que estaba a varios metros de la recepción. Cuando estuvieron allí, el sonido estridente del timbre de la puerta de servicio se escucho sonar.
- Ahora están atrás!... esto no me gusta nada… voy a llamar a la policía.-
- Si creo que será lo mejor...- dijo Ceci, al mismo tiempo que nuevamente sonaba el timbre.-… ve a llamar, yo iré a la cocina y veré si puedo ver de quien se trata, desde la ventanita de allí.- la muchacha ingreso lentamente a la cocina, procurando no hacer mucho ruido. Moviendo una silla la ubico frente a la mesada en donde trepo cuidadosamente. Con cautela empujó la ventana para abrirla suavemente. Desde allí podía ver casi todo el estacionamiento del personal del hospital, el cual siendo domingo estaba completamente desierto. Solo dos autos se encontraban estacionados, el de ella y carmencha.
- Ceci?...- dijo susurrando la enfermera.-… puedes ver a alguien?.-
- Aquí no hay nadie.- y en ese momento se escucho el llanto de un bebé.
Ambas se miraron inmediatamente asombradas.
- Pero… eso es… Oh! Mierda!!!, es un bebé!!!, esta ahí junto a la puerta.-
Cuando abrieron la puerta, ambas vieron acomodado en una canasta de mimbre y envuelto en una tela negra, a un bebe. No había identificaron, ni nota, ni nada… solo dos rosas negras.
Al mismo tiempo que la joven levantaba en brazos al bebe, la sirena de una patrulla policial comenzó a escucharse como se acercaba. Cuando estaciono frente a las empleadas, descendió Ciro, que apresuradamente caminó para verificar lo que estaba sucediendo.
- Ciro!... Es una preciosa nena, alguien la abandono hace apenas unos segundos.-
- Veré que puedo encontrar, vallan a ver si esta bien de salud, volveré lo mas pronto posible.- dijo el oficial subiéndose al vehiculo para ir a registrar por los alrededores.
- Ven vamos a revisarla… pero quien pudo abandonar a esta preciosura!, cuchi, cuchi…- dijo carmencha, haciendo reír a la bebé.-… Uy!!! Rosas negras, que espanto!, mejor las tirare, no valla ser cosa que le piquen sus espinas.-
- Olvídate de eso, Vamos a revisar al bebé.-
- Como se llamará?... pongamole Rosa!!!.-
- Rosa!?, no, no podes!!!... jeje… a mi me gusta Belén.-
- Uy si es relindo.- dijo la robusta enfermera, mirándola desde atrás con cara de orto.
En ese momento llegaron a la enfermería. Carmencha, comenzó quitándole aquella tela negra, y mientras que Ceci jugaba con ella, también le saco la batita. Tomó una chapa con una planilla, y comenzó a completar los datos. Primero la pesó. Luego la midió. Le reviso los oídos, y le tomo la temperatura.
- Es bastante inquieta!!!... jeje… le gusta jugar!!! Que lindo! se ríe por todo...- decía Ceci, mientras le hablaba en su idioma.-… Agugu guuuu? gu guuuu?... siiii que linda bebe que sos!!!... Mira carmencha se ríe!!!.-
- Bueno, bueno si, pero déjame hacer mi trabajo, que si jugas con ella no se va a quedar quieta.-
- A bue!!!... no te enojes es solo una bebé... – En ese momento se escucha el timbre de la puerta de servicio.-… debe ser Ciro, voy a abrirle… cuida bien a Belén quieres?.-
- Se hacer mi trabajo, querida.- Dijo carmencha mientras pensaba “Maldita teñida pelotuda”.
Cuando finalmente Ceci abandonó la sala de enfermería, la cara de la enfermera cambió radicalmente. Fastidiada por tener que estar trabajando un día domingo, comenzó a maltratar al bebé, no teniendo cuidado alguno cuando la movía de un lado al otro, para continuar con la revisión.
- Sabes ahora el papelerío que vamos a tener que hacer?!, maldita, es domingo!! No tendrías que haber caído aquí un día como este!!!...- la bebe había comenzado a molestarse y a lloriquear.-…No!!!, no, no, ni se te ocurra comenzar a llorar.-

Mientras tanto Ceci le había abierto la puerta a Ciro, quien confundido le comentaba a la joven recepcionista.
- No encontré a nadie!, lo mas raro es que toda esta zona esta desierta, ni un alma!.-
- Que raro, apenas golpearon por última vez, mire por la ventanita de la cocina y no vi a nadie, solo escuche los llantos de la criatura.-
- Si es muy raro, como esta él o ella?.-
- Es una bebé, yo le puse Belén aunque Carmencha dijo Rosa, pero es muy de vieja jeje.-
- Si Belén esta bien… la esta revisando?.-
- Si, esta en la sala de enfermería, esta haciendo todo lo necesario para comenzar a hacer el papelerío.-
- Si, yo también tengo que hacer un informe… pero primero vamos, quiero conocerla!!.- dijo el comisario amistosamente.

En la sala de enfermería, Belén ya estaba llorando a moco tendido, y Carmencha no hacía nada para calmarla, sino todo lo contrario; continuaba con la revisión, pero cada vez más nerviosa y enfada. En un determinado momento, cuando quiso tomarle la huella digital del pie, para la planilla de admisión, el bebé inocentemente con una patadita volteo la almohadilla de tinta negra, ensuciando el delantal de la enfermera, que en ese momento exploto en cólera. Sin medir sus fuerzas, Carmencha le dio una feroz cachetada, marcándole los cuatro dedos en la mejilla. La suave piel de la criatura, inmediatamente se enrojeció dejando ver a simple vista, los dedos gruesos de la enfermera que había comenzado a gritarle para que se callara. Al mismo tiempo las luces de ese lugar habían comenzado a parpadear, como si la corriente eléctrica estuviese con altibajos. La chapa con las planillas cayeron al suelo, y entonces otra bofetada. Belén comenzó a llorar más fuerte, al quedar marcada en la otra mejilla, los otros cuatro dedos. La luz, en ese instante, finalmente fallo dejando el lugar completamente a oscuras.
- Que mierda pasa ahora!!!.- Grito Carmencha fuera de sus casillas. Tanteando a ciegas, caminó torpemente entre la oscuridad, hasta llegar al escritorio, en donde del primer cajón busco una linterna. Raramente en toda la habitación la temperatura descendió abruptamente, y un gélido frío comenzó a sentir en todo su regordete cuerpo.
- Pero y este frío??... seguramente se apago la calefacción central!!!, esto si es mala suerte… por favor que frió!!, me tiemblan las rodillas, y la condenada bebé no deja de llorar!...- En ese momento del otro lado de la enfermería Carmencha escucho un extraño gruñido, que la paralizó inmediatamente; ni siquiera le permitió encender la linterna.-… Ceci eres tu?...- desde la camilla podía escuchar claramente a la bebé como pausadamente se iba calmado. Pero extrañamente era como si alguien estuviese allí, apaciguándola y cantándole una extraña melodía.-… Ceci? Ciro?, son ustedes?.-
Mientras caminaba sigilosamente hacia la puerta, la gorda enfermera tumbo, con su enorme trasero un par de cosas del escritorio, que hicieron un ruido estrepitoso. Fue cuando otro sonido la paralizo haciendo que su corazón, bombeara velozmente. Era el claro sonido de un aleteo; entonces al escuchar aquello, pensó que su cerebro le estaba jugando una mala pasada. Con mucho temor encendió la linterna, que sin darse cuenta, por como la tenia sujetada, se iluminó toda la cara encegueciéndose por unos instantes. Con un inevitable temblor en sus manos, apuntó la luz hacia la camilla en donde supuestamente Belén se encontraba. Cuando la luz ilumino ese lugar, dos pares de ojos rojos se encendieron diabólicamente. Con una postura protectora, a cada lado del bebé, se encontraban agazapados dos seres oscuros que agitaban lentamente sus gigantescas alas. Carmencha, en ese momento con un temblor incontrolable en todo su regordete cuerpo, expulso desde lo más profundo de su garganta un grito histérico y desgarrador que desconecto su cerebro.

- Escuchaste eso?.- Dijo Ciro al mismo tiempo que se detenía, para prestar atención al lugar desde donde provenía.
- Si, yo también lo escuche… la enfermería!!!.- Respondió Ceci, al mismo tiempo que salía corriendo velozmente.
Cuando llegaron allí, abrieron rápidamente la puerta, encontrándose únicamente con Belén, que se hallaba recostada en la camilla.-… Belén!!!, mi amor estas bien?, a ver déjame verte… mi linda bebita no tienes nada?, que bueno, no tienes nada.- Decía Ceci aliviada revisándola por todos lados, sin encontrar ningún tipo de marcas en su piel.
- Y Carmencha donde esta?.- Pregunto intrigado Ciro, mientras que con su pañuelo levantaba del piso una linterna encendida.

Día 14 de Agosto del Año 1995 – 01:26 p.m.
Reformatorio de Señoritas Sor Teresa – Comedor – Río Cuarto – Córdoba

En el comedor, se ubicaban dos largas mesas en las cuales se acomodaban veinticinco internas a cada lado, sentadas en bancas de madera. Frente a todas ellas, acomodada perpendicularmente, se hallaba otra mesa en la cual se situaban las religiosas, desde allí podían vigilar claramente todo el lugar.
Era la hora del almuerzo, las internadas sentadas perfectamente, se encontraban comiendo en completo en silencio. Al fondo cerca de la puerta de salida, dos internas, se sonreían a escondidas, mientras que las demás las miraban con cara de odio ya que si las descubrían seguramente castigarían a toda la mesa.
- Que vas a hacer?, hoy cumplís 15 años!!!, vamos a tener fiesta?.- Le pregunto Maria Laura a Belén que sonrojada le hacia señas para que hable en voz baja.
- Estas loca?... como vamos a festejar un cumpleaños aquí?.-
- Eso va por cuenta mía, no te preocupes, no voy a dejar que “estas”...- dijo señalando con la cabeza a las religiosas.-... dejen a mi amiga sin su fiesta de 15.-
- Pero porque no se callan!!!, nos van a castigar a todas por su culpa.- comento ofuscada Soraya una interna que se sentaba junto, al percatarse que una celadora se estaba acercando hasta allí.
Al escuchar aquello, Maria Laura coloco un poco de la comida de su plato en la cuchara, y utilizándola a modo de catapulta, le arrojo esa pasta a la cara de la interna, acertando de lleno en los anteojos de la muchacha. Ésta sorprendida, se pone de pie inmediatamente abriendo los brazos, y tropezando con la banca, se cae de espalas al suelo. Al observar aquel alboroto, la celadora inmediatamente se acerco al lugar a poner orden, pero era demasiado tarde, porque la amiga de Belén se había lanzado por sobre la mesa para propinarle un par de trompadas a esa muchacha que sorprendida, no sabia como cubrirse de la andanada de golpes. Belén en ese momento reacciona intentando separar a Laura, pero al lograrlo resbala cayendo sobre el estomago de Soraya que, gimiendo de dolor, le pide ayuda a la celadora que correr a socorrerla.

Mas tarde, en una de las salas de castigo, Belén aguardaba impaciente...
El salón era de unos dieciséis metros cuadrados. Frente a la puerta, un altar con la imagen de un santo. A cada lado,  en las paredes dos pequeños tragaluces, permitían la entraba de un poco de aire. Todo el lugar estaba iluminado por una pequeña bombilla de luz que colgaba del techo. Los salones de castigos tenían fama de ser ahogantes y dolorosos, y el salón en que Belén se encontraba no escapaba a esa descripción.
La puerta se abrió, ingresando una religiosa, que inmediatamente le pide que se ponga de rodillas, frente al altar.
- Es que no lo puedo comprender Belén! Como es que estais en esta situación, me decepcionais... Dime como as podido golpear de esa manera a tu compañera?.-
- No fue así, resbale intentando separar a Maria Laura.-
- Calla!... los actos violentos son castigados con un prolongado encierro, mucho rezo y purificación.- En los ojos de la muchacha se denotaba un poco de temor, pero valiente aguardo sumisa de rodillas.
La religiosa, comenzando a rezar en voz baja, abrió una tapa disimulada que se hallaba en el altar. Belén escucho un chirrido de bisagras abrirse, pero no se animo a observarla, y siguió con los ojos cerrado, también había comenzado a rezar.
De esa caja extrajo una especie de látigo, de unos cuarenta centímetros de largo. Ubicándose a espaldas de Belén se persigno, y dibujo en el aire la señal de la cruz a la joven, que aguardaba comenzando a estremecerse de miedo. En el momento en que se acomodaba la sotana, para poder levantar en alto el látigo, la luz de la lámpara comenzó a fallar. Misteriosamente de la nada, comenzó a encenderse y apagarse, titilando rápidamente, hasta que la fibra finalmente pareció fundirse, dejando a media luz el lugar. A través de las pequeñas ventana, un aire frío y un extraño viento irrumpieron en el pequeño cuarto. Sobre el techo dos extrañas sombras emergieron de la nada, que empezaron a girar en círculos rápidamente formando una especie de torbellino. La religiosa completamente confundida y temerosa, se cubría la cara por el polvo, que había comenzado a levantarse. En el centro del cuarto, ajena a todo ese alboroto, Belén se mantenía rezando, como si no notara nada de lo que estaba sucediendo. Inmediatamente, de la misma forma que había comenzado todo, el lugar quedo completamente a oscura y en silencio. Segundos más tarde la bombilla se encendió. La religiosa, totalmente alterada, se había acurrucado en un rincón, con la vista fija en ningún nado. Sus ojos giraban en círculos sin ningún sentido, pronunciando palabras una y otra vez, que no tenían significado alguno. A cada lado de Belén, emergieron dos seres oscuros, los cuales agitando sus alas de manera calmada, miraron sin rostro a la religiosa, que al posar sus ojos en ellos, se abrieron de tal forma que parecían que caerían de sus cuencas. Aquellos sombríos demonios alados, fijaron su vista en el látigo y luego en la mujer, que parecía que había envejecido instantáneamente.
- Quienes sois vosotros!!!... como osan irrumpir en la casa del señor!!!... aquí vosotros dos, no sois bienvenidos!!!.- dijo la religiosa, completamente fuera de si, y tomando el látigo que se hallaba a pocos centímetros de Belén, se abalanzó violentamente contra la estudiante, que parecía estar en trance. Al mismo tiempo, que se disponía a descargar, aquella vara sobre la espalda de la muchacha, la oscuridad volvió a reinar súbitamente.
- Sor Mariela?... Sor Mariela?... que sucede, puedo levantarme?.- dijo Belén mirando a su alrededor y encontrándose sola.
Junto a su pierna, vio una vara color negro, que no supo bien de que se trataba.

Día 14 de Febrero del Año 2000 – 07:00 a.m.
Reformatorio de Señoritas Inmaculada Maria - Posadas – Misiones

- Belén!... Belén!... Beleeeeeeen!!!... despierta ya con un demonio!!!.-
- Estoy despierta!!!... y si te escuchan hablar así te van a castigar.- Respondió Belén desperezándose en la cama.
- Mañana cumplís 18!!!, por fin vas a poder abandonar este agujero.- dijo Maria Laura, su amiga desde hacia varios años.
- Si es verdad…. hace como seis mes que la de psicopedagogía me viene entrevistando, para saber que mierda voy a hacer luego de salir de aquí.-
- Y que tienes pensado?.-
- Pues la universidad!, quiero estudiar trabajo social, aunque suene raro quiero ayudar a las personas que tengan  problemas como los nuestros...- por un momento se ensimismó en sus pensamientos, pero luego se repuso y dijo.-… pero, es que tu no piensas en tu futuro?.-
- Si pienso y por eso me voy a buscar un tipo con mucha plata jejeje.-
- No cambias mas… vamos a asearnos así podemos ir a desayunar.-
Las dos muchachas se levantaron y llevando consigo sus ropas y toallas, entraron al baño que se hallaba a solo unos metros de los dormitorios. A esa hora nadie ocupaba las duchas. Ambas solían levantarse una hora antes que las demás, para así poder tener tranquilidad y espacio en ese pequeño lugar.
Mientras Belén se quitaba las ropas de dormir, para entrar a las duchas con Maria Laura, nuevamente se perdió en sus recuerdos. Aquello que anteriormente le había planteado a su mejor amiga, trajo de la nada, millones de interrogantes a las cuales les faltaban, inexplicablemente las respuestas. Desde su niñez en Comodoro Rivadavia, en Río Cuarto y hasta estos días en Posadas, no recordaba haber tenido alguna mala experiencia, o problemas que no se halla resuelto rápida y misteriosamente. Siempre que algo malo estaba por suceder, como por arte de magia, aparecían las soluciones.
Al mismo tiempo que se acomodaba debajo de la regadera, y el jabón le cubría de espuma su pálida piel, a su mente volvió aquella extraña situación, cuando la castigaron por culpa de Maria Laura, y desapareció aquella religiosa.
- Sabes, nunca te has preguntado porque no hemos tenido problemas.-
- Hemos?... pero si yo conozco mas las salas de castigos que cualquier otra interna jeje.- ambas sonrieron, pero Belén reparo en esa cuestión.
- Si verdad… pero, yo siempre que estuve por tener algún problema, algo pasaba que todo quedaba bien.-
- A que te refieres?... todos tenemos problemas… quizás los hallas tenido, pero conociéndote les das solución de alguna forma u otra y no te das cuenta… o quizás mejor aun, por ahí tienes un ángel guardián, que te protege día y noche.-
- Tu crees en los ángeles guardianes?.-
- Estamos en un reformatorio religioso!... tengo que creer, o si no me castigan jeje.- Ambas volvieron a sonreír en el mismo momento que un grupo de internas ingresaban a las duchas. Se trataba de cuatro jóvenes, un par de años menores que Belén y Maria Laura, pero que de igual manera eran conocidas por su rebeldía innata, y por la cual la mayoría de las veces, ése era motivo de sus continuos llamados de atención y castigos.
- Hora de irse.- dijo Maria Laura, y Belén la siguió al vestuario, sin mirar a las que entraban.
- Que les pasa a las lesbianas?... les molesta bañarse con las demás?... porque no se quedan, quizás una festichola entre todas les guste mas.- dijo Yuri, que había entrado primera, custodiada por otras tres que la seguían muy de cerca.
- Mira japonesita, no tengo ganas de romperte la cara a esta hora de la mañana.- dijo vistiéndose Maria Laura con un tono de voz entre amenazador y burlón.
Ante esa actitud, las otras tres muchachas inmediatamente se ubicaron a cada lado de Yuri, que con un gesto de su mano les ordeno que se detuvieran, sin embargo aunque le hicieron caso, todas se dispusieron a pelear.
- Parece que te gusta hablar de más… yo que tu tendría cuidado con lo que digo, y mas si te burlas de mis orígenes.-
- Ven Laura, déjala vamos.- dijo Belén que ya se había vestido completamente, tomando a su amiga de los hombros, tratando de llevarla hasta la puerta de salida.
- Vos cara pálida no te metas, esto es entre ella y yo…- dijo dando un paso hacia delante, señalándola con el dedo y apretando los dientes con un odio creciente.-… ni vos, ni tu amiga, se burlaran de mis orig…- en ese momento la voz le fallo apagándose inmediatamente. Sus ojos y los de sus amigas, parecían primero desconcertados y luego pavorosos. Una de ellas soltó la toalla que la cubría, al mismo tiempo que comenzaba a orinarse. La que estaba a la derecha de Yuri, se desmayó golpeando y cortándose la cabeza contra el borde de la pared, haciendo que la sangre salpicara todas las blancas cerámicas del suelo.
Las dos amigas, cerca de la puerta de salida, que se había agazapado, esperando la reacción de esas cuatro muchachas, no comprendían que estaba sucediendo, y notaron que todas habían observado hacia el cielo raso, así pues Belén que se hallaba detrás de Maria Laura, giro primero lentamente su cabeza para observar en esa dirección. Cuando sus ojos miraron aquello, instintivamente se aferro a su amiga clavándole las uñas mas fuertemente de lo que ya lo estaba haciendo.
- oh por dio´s.- exclamo Belén al ver aquello.
- pero que mierda esta pasand…- dijo Laura sin poder terminar la frase.
A sus espaldas, dos seres dantescos se materializaban paulatinamente. Ambos median mas de dos metros y al juzgar por sus figuras se trataban un ser femenino y otro masculino. Cuando sus oscuros cuerpos, sin rostros se hicieron presentes, ambos desplegaron de su espalda, unas poderosas alas que inmediatamente aletearon para elevarse y volar sobre las dos jóvenes. Suspendidos en los alto, volaron perdiendo plumas negras, hasta las dos muchachas que aterradas gritaban sin control, corriendo en cualquier dirección. Uno de los seres, el femenino miró a Belén y Laura, y señalando la puerta les indico que salieran. Cosa que hicieron inmediatamente, cerrando tras de si la puerta.
- Esto no puede estar pasando, esto no puede estar pasando.- decían ambas a la vez.
Desde el otro lado de la puerta, dentro del baño, se escuchaban los gritos de las tres muchachas que pedían aterrada y desesperadamente auxilio, sin embargo sus gritos se iban apagando lentamente, como si se estuviesen cansando de gritar. Al darse cuenta de aquello, Belén y su amiga, no pudieron más con su curiosidad y sigilosamente abrieron la puerta. Escondidas, miraron a través de la pequeña abertura que había quedado, hacia el interior del baño. Belén aspirando aire repentinamente, se contuvo de gritar, llevándose las dos manos hacia la boca, al ver aquello. Maria Laura miraba esa escena, con la boca abierta y sin salir de su asombro. Allí justo frente a la puerta, el ser femenino encorvado sujetaba entre sus manos la cabeza de la joven que se había caído desmayada. Parecía estar recitando unas palabras, mientras que el cuerpo de la muchacha simplemente se convulsionaba violentamente, convirtiéndose en cenizas. Al mismo tiempo, en el aire, comenzó a percibirse un extraño aroma a carne quemada. Seguidamente, desde el sector de las duchas, apareció caminando el otro ser, que al ver el montón de cenizas tiradas, se elevo batiendo sus alas. El ser femenino lo siguió, y ambos comenzaron a volar en círculos rápida y velozmente, llevándose como si fuese un torbellino las cenizas y todo ese extraño aroma. Cuando desaparecieron, la puerta se abrió lentamente.

Las dos muchachas corrían desesperadamente por el pasillo. Habían ido por algunas pocas pertenencias y cargado todo en dos mochilas. Cuando llegaron a la puerta de salida la empujaron abriéndola de par en par y siguieron corriendo a través del parque. Las rejas del portón de salida estaban justo frente a ellas, y con el envión de la carrera saltaron hacia lo alto hasta donde pudieron. Con torpeza treparon para llegar hasta arriba. Desde ahí sentadas, miraron el edificio del Reformatorio.
- estas segura?.-
- yo ahí no vuelvo.- y sin volver a pensarlo,  saltaron al mismo tiempo hacia el exterior.

Día 14 de Febrero del Año 2000 – 8:47 a.m.
Centro de la ciudad – Posadas – Misiones

En una banca de la plaza San Martín, ambas muchachas tomadas de las manos, miraban con extrema desconfianza a su alrededor. Temerosas, de cualquier movimiento raro, sus cabezas giraban de un lado a otro. Frente a ellas se encontraba una pareja de acianos que arrojaban palomitas de maíz a las aves. Mas allá en la siguiente banca un hombre y una mujer, ambos con gafas oscuras, que charlaban vivazmente. Los pequeños corrían y gritaban en los juegos de la plaza. Caminando se podían ver a trabajadores, vendedores ambulantes. También algunos estudiantes que seguramente no habían ido a clases. Barriendo las hojas de los árboles dos jóvenes empleados municipales, hablaban entre ellos de la reunión que habían tenido en el gremio; sin embargo el otro lo escuchaba a medias, porque sus ojos estaban posados en las piernas de una muchacha vestida con una minifalda que pasaba por ahí.
- no podemos quedarnos así, algo de debemos hacer.- dijo mientras la pareja de lentes oscuros se levantaba de la banca.
- y que se te ocurre!?, yo no tengo idea de donde salieron esas cosas.-
- no me puedo quitar de la cabeza esa imagen… se convirtió en cenizas!...- decía Belén con la vista fija en el suelo.-… porque a ellas?.-
- a que te refieres?.-
- no entiendo porque esas cosas las atacaron y a nosotras nos dejaron ir.-
- Belén?...- su amiga la miró.-… tengo hambre.-
- que!?... no puedo creerlo!... esta bien, esta bien vamos, algo comeremos.- El dinero no sobraba, por eso cerca de donde estaban, en una esquina vieron, junto a la parada de colectivos, un Kiosco llamado Mix. Allí había muy poco para elegir, así que simplemente pidieron lo que vendían, pancho y gaseosa.
El día era muy caluroso, y la humedad se hacia sentir. Eran cerca de las diez de la mañana. El centro de la ciudad, solo eran unas escasas cuadras en donde se agrupaban los comercios, bancos, dos grandes plazas y la casa de gobierno. La gente atestaba las veredas y los paseos, en las esquinas los malabaristas lanzaban al aire sus accesorios de circo a cambio de unas monedas. Observando la cantidad de gente que caminaba, decidieron que lo mas seguro era estar entre la muchedumbre, allí se sentían protegidas. Mientras comían y bebían, sentadas en un cantero frente al shopping, unos jóvenes vestidos con las mismas remeras promocionaban la noche de Power, regalando algunas invitaciones. También cerca de ellas una estatua viviente les guiñaba el ojo, seguramente a cambio de algunas monedas.
- a este boludo le voy a encajar una trompada.- Belén simplemente sonrió y ambas se levantaron para ir a la esquina contraria, para sentarse tranquilas en un cantero similar.
Frente a ellas, a las risotadas paso caminando aquella pareja de anteojos oscuros, que anteriormente habían visto en la plaza. Caminaron abrazados hasta sentarse frente a un restorán de comidas rápidas
- es raro haber vivido aquí tantos años y no conocer a nadie.-
- igual de todas formas no nos han dejado salir muchas veces.-
- que haremos?, ahora estamos tranquilas, pero cuando la noche llegue?, donde iremos, no tenemos suficiente dinero.-
- podemos probar en el casino.- Belén simplemente la miro de reojo.

Las horas pasaron, ya eran cerca de las 13:00 horas, y la gente seguía en su mundo. Poco a poco las calles, las plazas  y veredas fueron quedando vacías. Los negocios cerraban y todo se iba llenando de tranquilidad. Las muchachas que ya no sabia a donde caminar, llegaron finalmente a la costanera, en donde se encontraron con una vista increíble del Río Paraná y de la ciudad vecina. Por el lugar era poca la gente que caminaba, el calor era intenso y se hacia sentir en todo el cuerpo. Por ahí una pareja de novios caminaban tomados de la mano. En una banca una pareja de ancianos tomaba mate, extrañamente parecían los mismo que estaban en la plaza. Corriendo apareció un tipo todo sudado, acompañado de un perro que trotaba con la lengua afuera. Por un momento, pensaron que nada malo volvería a pasar y hablaron al respecto apoyadas en la baranda.
- si aquello no nos hizo daño fue por alguna razón… pero cual?.-
- que creer que sean esas cosas?.-
- es lo que me he estado preguntando desde que aparecieron.- dijo Belén inmersa en un sin fin de preguntas.
- encima nosotras hablamos de ángeles guardianes.- Comentó Maria Laura recordando la conversación tenida en las duchas.
- esas cosa no eran ángeles guardianes!... me acuerdo de esa imagen y me da escalofrío… alguna de las religiosas nos debería de poder dar una explicación.-
- estas pensando en regresar al reformatorio?... yo no vuelvo ni loca, como vamos a explicar que cuatro internas se hicieron cenizas!!!... además a mi me queda un año mas metida ahí dentro, y no quiero pasarlo encerrada en una celda.-
- es que, esas cosas, no nos han hecho ningún daño, y nosotras no hicimos nada… sabes una cosa, nunca en mi vida me sentí tan desamparada como hasta ahora, ni siquiera siendo una niña en el Reformatorio de Córdoba.- dijo Belén reflexionando al mismo tiempo que su mente viajaba en lo mas profundo de sus recuerdos. Belén tenía mucho afecto por su amiga, siempre estuvieron juntas, desde su niñez hasta su adolescencia; y en cierta forma se sentía culpable por encontrarse ambas en esa situación.
Cerca de ellas, por la calle de enfrente a donde estaban paradas, una patrulla policial transito sin detenerse. Ambas hicieron silencio inmediatamente y sus cuerpos se tensaron. Pero la patrulla siguió su camino, aunque el chofer las observó.
Caminando llegaron hasta el final de la costanera, la cual estaba bloqueada por un gran cartel publicitario, en donde hacia referencia a la construcción de un nuevo tramo. Ambas miraron detrás del cartel y vieron que ese sector de la ciudad estaba completamente despoblado, rodeado de grandes arboledas y arbustos altísimos. Era como si abruptamente se había dejado de urbanizar esa parte de la ciudad. Se apreciaba claramente que la obra de construcción, de la costanera estaba detenida, o quizás aparentemente abandonada.
Por ahí unas maquinas topadoras mal estacionadas, y por allá pilas de escombros y arena. También unas casitas blancas, y una gamela, donde al parecer se hallaban las oficinas temporales de los oficiales de obra, o quizás sean donde descansaban los obreros.
Al mismo tiempo, saltaron la baranda para lanzarse hacia ese lugar. Todo parecía estar desierto, sin ningún guardia o sereno, así entonces decidieron investigar todo, como si fuesen dos niñas perdidas en una juguetería. Se subieron a la topadora y simularon manejar, corrieron hasta la grúa y quisieron encenderla riendo a carcajadas. Luego de allí brincaron y corrieron por el borde de la cantera, hasta las casitas blancas que resultaron ser los baños químicos, pero no pudieron usarlos por el hediondo olor a orina y mierda. La gamela esta a unos pocos metros. Miraron a través de la ventana y notaron que estaba abandonado, al menos eso parecía. Varios papeles estaban desparramados en el suelo, una de las sillas estaba tirada y un notorio polvo blanco cubría los escritorios y el suelo. Al ver todo en ese estado, pensaron que seria un buen lugar donde esconderse y descansar. La puerta de entrada estaba cerrada bajo llave. Pero al ser una gamela, sus paredes eran verdaderamente delgadas. Solo les tomo unos pocos empujones, para hacer saltar y romper la cerradura, que salio con parte de la pared. En el interior un olor viciado a encierro, se hacia sentir en la nariz. Un fino polvo flotaba en el aire haciendo que respirar sea algo molesto. Toda la gamela estaba compuesta de una oficina grande, por donde había entrado, una puerta que llevaba a otra oficina más chica con un viejo sofá. Por la otra puerta entraron a una especie de cocina donde encontraron un bebedero cargado aun con agua y un anafe eléctrico. La última puerta daba a una sala de descanso con una gran mesa y bancas que la rodeaban. En la pared del fondo de ese lugar se encontraba otro sofá un poco mejor conservado. Luego de revisar la disposición de las habitaciones miraron los papeles, los cajones y las viejas carpetas que contenían recibos, órdenes de compra, cuadros con muchos números y varios rollos de planos. Ambas notaron que la mayoría de las facturas eran del año pasado, por lo tanto tomaron como hecho, que el lugar estaba abandonado desde hacia bastante tiempo, y que por ahora seria un buen lugar donde quedarse.

La noche estaba llegando finalmente a la ciudad de Posadas. El frío se instalo en toda la costanera, que para esa hora estaba toda iluminada y concurrida. Desde donde las amigas se encontraban, el ruido del bullicio se escuchaba claramente, pero no les molestaba sino todo lo contrario, las hacia sentir mas tranquilas. Toda la tarde se habían dedicado a ordenar el lugar. Juntaron todo el papelerío, trataron de quitar el polvo de las mesas y escritorios. Habían llevado el sofá, del descanso hasta donde estaba el otro, en la oficina y lo acomodaron frente a frente, para hacer las veces de cama doble. El agua del bebedero sabía asqueroso, así que vaciaron el bidón, y pidieron agua en una casa no lejos de allí, lugar donde también les regalaron un poco de pan y dos sobres de jugo.
Sentadas en la entrada de la puerta, ambas apreciaban el paisaje que les mostraba esa noche estrellada.
- lindo cumpleaños vas a pasar.-
- es verdad, con todo esto que nos ha pasado, pues lo había olvidado.-
- aun crees que deberíamos volver?.-
- no lo se… tengo miedo, pero tampoco se, si es a esas cosas... ahora no puedo pensar, tengo que descansar.-
- pero si apenas son las ocho de la noche.-
- si pero estoy cansada.-
- de acuerdo ve a dormir, yo preparare la cena.- dijo Maria Laura sonriendo.
El rostro de Belén denotaba cansancio físico y mental, así que simplemente movió su labio entendiendo la broma, para luego entrar a la gamela e ir a recostarse en el sofá.

Día 14 de Febrero del Año 2000 – 11:38 p.m.
Costanera de la ciudad – Posadas – Misiones

La puerta, de lo que ahora el era el dormitorio, se abrió lentamente. A pesar del cansancio Belén, escucho el rechinar de la puerta. Perezosamente observó en esa dirección, pero la oscuridad de la habitación y el deslumbramiento por la luz que entraba por la puerta, no le permitido reconocer quien estaba parado allí, bajo el marco. Al juzgar por su figura, se trataba de una mujer, entonces llamo por su nombre a su amiga. Pero ella no contesto. Aun cansada se sentó, e intentando enfocar la vista en la figura, puso su mano delante de sus ojos, para tratar de tapar la fuerte luz que entraba desde la otra habitación. Entonces en ese momento, su respiración sonó más pesada y agitada. Su corazón comenzó a latir mas rápido, al recordar que allí no tenían luz eléctrica.
- quien eres?.- dijo Belén con una voz quebrada, que denotaba mucho temor. Pero no se escucho ninguna respuesta.
Paulatinamente, un aleteo escucho en el rincón contrario de la oscura habitación. Su cabeza, y ojos miraron aterrados en todas direcciones pero nada podía ver, solo desde la puerta esa figura se hallaba inmóvil. El sonido de su corazón se escuchaba en toda su cabeza. Respiraba con mucha dificultad. Quería pedir auxilio, quería llamar a su amiga, pero solo podía escuchar sus gritos de auxilio en su mente. Desde la puerta pudo ver, como esa sombra desplegaba lentamente unas imponentes y macabras alas, que batió fuertemente soltando algunas plumas negras… una de ellas, floto suavemente hasta posarse sobre su pierna derecha. El solo contacto con ella, provoco que la piel de su extremidad comenzara ser invadida y a ennegrecerse, como si se tratase de una tela blanca en un recipiente de anilina.

Estremecida, Belén despierta abruptamente de esa pesadilla, llevándose las manos a su rostro. Recordando esas sensaciones, comienza a lloriquear impotente y desconsolada. Muy dentro de su cabeza, un extraño golpeteo rítmico escuchaba y sentía. Era como si en el aire, un ritmo sedante envolvía todo el lugar. Percibiendo que su corazón, latía aceleradamente, quiso tranquilizarse de aquellas perturbadoras y casi reales imágenes del sueño.
Se puso de pie y vistiéndose llamo a su amiga, pero ella respondió. Salio del cuarto, y reviso todo el lugar sin encontrarla. Busco en los alrededores, pero tampoco pudo hallarla. Comenzando a preocuparse, se llego hasta la costanera, detrás del cartel, pero la cantidad de personas que allí se divertían, hacia imposible ver claramente en alguna dirección. Gritando su nombre camino entre la multitud, pero sin respuesta. Temerosa de toda esa muchedumbre, y sin estar acostumbrada a tanto ajetreo, se vio por un momento perdida. Más aun, cuando algunos muchachos le tomaron las manos, tratando de que bailara con ellos a ritmo de la música, que provenía de una potente caja acústica. Otros le invitaban vasos con cerveza, otros la abrazaban Confundida y temerosa, ella solamente pretendía salir de allí. Finalmente, se vio superada por toda esa locura colectiva, y corrió desesperada hasta la gamela, en donde para su sorpresa, Maria Laura la buscaba en los baños químicos.
- donde te habías metido?, te estaba buscando.- le dijo Maria Laura de mala manera.
- pero de que me estas hablando... donde te metiste vos??.- le respondió Belén, sin embargo se detuvo unos segundos y luego reparo al apreciar, el evidente estado de ebriedad de su amiga.-... vos estas borracha?.- Belén nunca había visto a su amiga en ese estado y percibiendo que solo pensó en ella misma, se enfureció sin medir sus palabras.-... pero quien mierda te crees que sos???... vos te pensas que esto es una joda?, como mierda se te ocurre desaparecer de esa manera y encima venir borracha!!!... mira tus ropas!!!, como es posible que estén destrozadas, con quien estuviste?.-
- pero es que ahora sos religiooosa o que?.- dijo su amiga tambaleándose, al mismo tiempo que se daba vuelta para irse en dirección a la costanera.
- pero a donde vas?...- en ese momento desde el costado de la gamela, sale un muchacho que se hallaba escondido y tomando a su amiga de la mano, le dice que sería mejor irse de allí.-... pero quien es ese tipo?... Maria Laura estas loca o que?, un día lejos del reformatorio y ya vuelves a tus andadas?.-
- vuelvo a mis andadas?... me pasé la vida cuidadote el culo, para que nadie te moleste ahí dentro!!!... solo quiero tener un poco de diversión!!! Que nos hace falta a las dos, por eso estoy aquí quería que pasemos juntas tu cumpleaños.-
- de esta forma??? Borrachas y con desconocidos?... él te rompió las ropas?.-
- yo me las rompí!!!!!!... acaso estas molesta?... acaso te importa?, vos misma lo dijiste, vas ir a la universidad, o no???... y yo que?, todo este tiempo cuidadote y para que?? Para que me dejes y te vallas a la u-ni-ver-si-dad... sabes una cosa... me cansaste, ya no quiero verte mas, sus una cagona desgraciada, malagradecida de mierda.- para ese momento de la discusión, Maria Laura estaba muy cerca y le gritaba prácticamente en la cara. Estaba verdaderamente furiosa y las facciones de su cara expresaban fastidio, rabia, impotencia y odio.
- no tenes ningún derecho de gritarme... yo también...- dijo Belén desconcertada, pero sin siquiera sospechar la reacción que tendría su amiga, su voz se esfumó ahogándose en su propio aire, cuando se quedó sin respiración por la trompada que Maria Laura le descargó en el estomago. Sorprendida y adolorida, tomándose el abdomen con ambas manos, cayó aparatosamente al suelo. Sin poder llevar aire a sus pulmones, para poder gritar de dolor, lentamente su piel fue tiñéndose de un color morado azulado. Desesperada al no poder expresar su dolor, movió sus labios intentando decir algo. Su amiga que la mirada a duras penas, tratando de mantener el equilibrio, le apunto para propinarle una patada, pero al notar que Belén intentaba decir algo, se agacho para mirarla de cerca.
- que mierda estas diciendo?.- en ese momento el muchacho se acerca, y tomándola del brazo le dice nuevamente que debían irse, entonces se alejo torpemente con el muchacho, hacia la costanera. Sin embargo, ella desde lejos, aun intentaba comprender lo que decía su amiga tirada en el suelo, pero era mucho el alcohol que tenia en sus venas y eso no le permitía entender algo de aquella mímica, y mucho menos divisar algo en aquella oscuridad.
Poco a poco, el aire fue llegando a los pulmones de Belén, respiraba con dificulta y entrecortadamente. Mientras intentaba ponerse de pie, un extraño aire comenzaba a soplar cada vez más fuerte, como si algo estuviese recorriendo y reconociendo la zona. Las copas de los árboles, lentamente comenzaron a danzar al ritmo de ese inusitado viento, al igual que las hojas, la tierra y la arenilla que se elevaban por los aires. A lo lejos, se podía escuchar un extraño y sedante sonido de tambores. Belén, pensó que se trataba de lo fuerte que se escuchaban, los latidos de su corazón. En ese momento, parte de las luces de la costanera parpadearon fuertemente, hasta que las bombillas se quemaron. En los cielos, las estrellas parecían centellear, y al mismo tiempo era como si disminuyeran su luminosidad. Todo era muy irreal. Tan abruptamente como había comenzado, el viento desapareció y todo volvió a una extraña, y completa oscura tranquilidad.
Fue en ese preciso momento, cuando los escucho claramente, a escasos centímetros, atrás de donde se encontraba. Batiendo sus alas al ritmo de ese sonido sedante, esos seres oscuros se habían materializado, dejándose ver imponentes en lo alto. Entonces comprendió que no era su corazón lo que escuchaba, sino el sonido real de tambores, era como si algo o alguien hubiese preparado deliberadamente toda esa situación.
Belén conteniendo su miedo, llenó de aire sus pulmones, para gritar con todas sus fuerzas.
- CORREEEEE!!!!!!... LAURA CORREEEEEE!!!!!!!!... POR LO QUE MAS QUIERAS CORREEEEEE!!!!!.- detrás y sobre ella, los dos Ángeles Oscuros batieron sus alas, tomando impulso para dirigirse aterradoramente hacia Maria Laura.
Planeando a una velocidad sorprendente, esquivando al ras del suelo cualquier obstáculos que hubo enfrente, llegaron a la muchacha casi instantáneamente, quien sorprendida no pudo reaccionar. En un torbellino de tierra y polvo, la envolvieron súbitamente. El muchacho había salido despavorido, y los gritos de Maria Laura se vieron asfixiados por la falta del preciado oxigeno. Envuelta en desorientación, y alcoholizada daba manotazos descoordinados queriendo escapar. Pero poco a poco su vida se fue extinguiendo, mientras que esos seres giraban sobre ella, más y más rápidamente. Sin poder hacer algo para detenerlos, se desplomó de rodillas, rendida y sin aire que respirar. La sangre que comenzaba a hervir dentro de sus venas, se podía ver claramente como iba ascendiendo por todo su cuerpo, hinchando, empujando y presionando sus venas hasta su cerebro, que ya no respondía a ningún estimulo. De sus lagrimales, gotas de sangre comenzaron a caer; también de sus orificios nasales, de su boca y oídos… entonces finalmente, sus ojos sin vida se tiñeron de rojo, al mismo tiempo que aquellos seres disminuían la velocidad, y se posaban suavemente, uno a cada lado del cuerpo de la Joven.
Belén observo toda aquella escena paralizada de terror, estaba shockeada. Todo aquello le parecía una locura, allí estaban esos seres dispuestos a devorar el alma de su amiga, y ella no podía reaccionar. Miro a su alrededor, quizás buscando ayuda o algo con que atacarlos, pero se vio pasmada al darse cuenta que varias docenas de personas que observaban en completo silencio, se habían congregado a ese lugar. Giro conmocionada en todas direcciones, queriendo escapar, buscando un lugar por donde huir, se vio rodeada. El ser masculino tomo entre sus manos la cabeza de Maria Laura, y comenzó a recitar unas palabras, que hicieron que el cuerpo de su amiga, se fuese desvaneciendo hasta convertirse en un fino polvo negro, que el viento disperso por todos lados. Ante ese final, Belén exploto en un grito desesperado de impotencia, sus cuerdas vocales parecieron explotar en su garganta, y en ese momento un sepulcral silencio inundo su mente. Como si estuviese drogada, cascadas de imágenes sin sentido viajaron violentamente por sus recuerdos, sensaciones dolorosas, sabores dulces, olores, una pareja en el medio del desierto, una cantera, un especie de sacerdote con cabeza de cabra, el rostro de un hombre que decía “fuimos elegidos”, sangre en un recipiente, el rostro de una mujer que decía “eres tu hija?”, centenares de personas diciendo a la vez “te cuidaremos”, “te protegeremos”, y un bebe siendo bañado en sangre, todo era diferente... entonces algo en ella pareció cambiar.
Los relojes de varias personas, sonaron marcando las doce de la noche, y fue en ese momento, que algo invadió todo su ser... y su mirada fue diferente. Sus oídos parecieron estar más sensibles, escuchaba claramente el sonido de su corazón, bombear sangre raudamente. Podía escuchar el torrente sanguíneo, recorrer su cuerpo. Escuchaba el aire entrar en sus pulmones y oxigenarlos. Las voces de muchas personas sonaban claras y coherentes en su cabeza... y no comprendía porque.
Aquellos tambores lejanos, ahora se escuchaban cada vez mas cerca. Cerró sus ojos fuertemente y levantando su cabeza, aspiro todo el aire que pudo. Lo contuvo en sus pulmones unos segundos, y relajándose completamente, lo expulso suave y armoniosamente. Cuando los abrió aquellos seres alados, se acercaban a ella.
- quienes son?...- pregunto, al mismo tiempo que con sonidos grotescos, de huesos romperse y articulaciones dislocarse, fueron formándose en cada ser, unos rostros que ella reconoció de esas imágenes, que habían viajado por su cabeza. Cuando finalmente se manifestaron, supo quienes eran.-... padre... madre.- dijo con una voz que sonaba a miedo, temor e incomprensión. Sus ojos viajaban de un rostro a otro, miraba sus cuerpos, no sabía si podía abrazarlos, no sabía si podía sentir algo por ellos, conociendo de ante mano toda esa maldad que pregonaban.
Estaban parados a escasos centímetros. Ambos se mostraban imponentes y cadavéricamente majestuosos. Su respiración era un jadeo constante, como si estuviesen atacados por asma.
- hija mía.- dijo con una voz que se escucho ronca y poco femenina.
- quien soy?.- pregunto afligida, al mismo tiempo que sus ojos se llenaron de lagrimas.
- eres Milenna, nuestra hija.-
- no entiendo... porque?.- dijo señalando con sus palmas hacia arriba aquellos cuerpos y alas oscuras.
- siempre hemos estado contigo... cuidándote, protegiéndote de cualquier mal.-
- cuidándome?... protegiéndome?, pero de que mal me están hablando!!!... esto no puede ser real.- grito enfadada.
- fuiste elegida para ser parte del linaje de una raza casi extinta y olvidada... tu serás parte del nuevo comienzo.-
- engendraras al primogénito que regresara para poblar un nuevo mundo.- dijo el padre con el mismo tono de voz.
Aturdida por lo que estaba escuchando, busco nuevamente una salida de todo aquello. Girando de un lado a otro, y viendo que toda esa multitud se acercaba hacia ella, se desesperó y empujando a aquellos seres, corrió hacia la costanera tan rápido como sus piernas se lo permitieron. Llegando al cartel, salto la baranda limpiamente, cayendo desparramada contra la acera llena de gente que la observaron sin prestarle mucha atención. Siguió corriendo por ese lugar, quería alejarse, quería huir lo mas lejos posible... “no puedes huir de tu destino”, escucho la voz de su padre nítidamente dentro de su cabeza.
- Aaaaaaaaahhhh!!!!.- grito histéricamente.
En su huida desesperada, y con los ojos hinchados de tanto llorar, choco tropezando con cuatro jóvenes completamente alcoholizados, que se encontraban agrupados alrededor de una heladera portátil llena de cerveza. Al ver el desparramo y derroche de cerveza por todos lados, uno se rió frenéticamente de la muchacha que había caído. Pero los otros tres entraron en cólera, producto de todo alcohol que habían ingerido durante “la previa”.
En apenas segundos, uno de los muchachos la tomo de los cabellos y la levanto como si fuese un títere. Al mismo tiempo otro tomaba impulso con su puño cerrado, y le propinaba una portentosa trompada en la cara. La sangre de Belén exploto de su boca, volando y empapando a quien la sujetaba de los pelos. Éste furioso arremetió con otro golpe de puño, contra la muchacha, que impacto justo debajo de las costillas. Instantánea y súbitamente el cuerpo de Belén se vació de aire, haciendo que se arqueara dolorosamente, tomándose el abdomen con ambos brazos. Con los ojos casi desorbitados de sufrimiento, mientras se tambaleaba hacia todos lados, otro de los borrachos tomando un poco de impulso, le golpeo la cara con un fuerte rodillazo que tumbo a la muchacha sobre las botellas rotas, tiradas en toda la acera. Todo el lugar se lleno de un fuerte olor a alcohol, sudor y sangre. Tirada en el suelo, gimiendo y sufriendo de dolor, se sentía impotente e indefensa, y entonces en un ataque de furia… ella los llamo.
Las luces del alumbrado público comenzaron a fallar, al igual que los motores de los autos y las cajas acústicas. Los motores se apagaron y la música se silenció, cuando las baterías se descargaron. De todos los postes saltaron chispas, haciendo que las luces parpadearan incontrolablemente por varios segundos, hasta que de pronto, al mismo tiempo las bombillas explotaron con un ruido seco, haciendo que la oscuridad reinara por completo. Por unos segundos pareció que todos hicieron silencio, pero segundo mas tarde, la juventud vitoreo la oscuridad con un grito unísono de descontrol, baile y borrachera. Casi al mismo tiempo, en todo el lugar un extraño aleteo se escuchó solemne, como si docenas de aves sobrevolaran por toda la costanera, pero en la oscuridad y el frenesí de la juventud, nadie reparo en ello.  
En la plenitud de la espesa oscuridad nocturna, el cuerpo ensangrentado y adormecido de Belén, producto de los golpes, voló por los aires cayendo aparatosamente sobre el capot de un auto estacionado, cuando uno de los borrachos la levanto casi sin esfuerzo por los aires. Abalanzándose sobre ella los cuatro jóvenes desbocados y embriagados comenzaron a arrancarle las ropas rápida y violentamente. Sujetándola fuerte entre todos, uno de ellos se desprendió los botones del jeans y mientras reía a carcajadas, se dispuso a violarla. Pero repentinamente se sintió un impetuoso sacudón, seguido de un grito sofocado que nunca termino de escucharse. Al no poder ver algo, desorientados los otros tres se vieron perdidos al no poder encontrar a su amigo. Sin comprender lo que estaba sucedido, soltaron a la muchacha, que casi inconciente se deslizo por el capot hasta caer en el suelo. Toda esa parte de la ciudad, parecía estar bailando en una especie de gigantesco pogo ajenos a esa situación de extrema violencia.
- donde fue santiago?.- dijo uno de los borrachos.
Al mismo tiempo, los tres se acercaron a la baranda. Tenían la mirada perdida en las luces que venían del otro lado del Río Paraná. Y en ese momento, algo notaron en el cielo. Con pavor vieron como dos gigantescos seres voladores, se abalanzaron sobre ellos girando en un remolino, tan rápidamente que sus pulmones se vaciaron de aire inmediatamente sin darles tiempo a dar un grito de socorro. Asfixiados, por el torbellino que les rodeaba, sus cerebros comprimidos explotaron súbitamente.
Habiendo estado tanto tiempo en la oscuridad, los ojos se todos, para ese momento ya se habían adaptado a la noche y con las pupilas dilatadas, los jóvenes que cerca de allí se encontraban, comenzaron a desesperarse y a salir corriendo al distinguir aquella escena.
La madre de Belén se acerco caminado hasta donde se encontraba, y ayudo a su hija a incorporarse. Belén mareada se sostuvo de pie. Tenía el ojo derecho completamente morado e hinchado, el otro estaba con serios derrames. Sangraba de la nariz, del pómulo, de los oídos y también de la ceja. El labio inferior, tenía un corte profundo por el cual parecía que colgaba un trozo de carne. Su espalda estaba toda tajeada, al haber caído sobre las botellas de vidrio. Cuando la vio en ese estado, ambos seres gritaron al mismo tiempo, con furia satánica. Un rugió sobrenatural resonó en toda la zona, y entonces, repentinamente la costanera de Posadas, se vio sumida en un infierno de gritos desesperados y corridas sin rumbo.
La presencia de esos seres era imponente. Volaban batiendo sus alas, exterminando con sus alas y garras, a todos los que se interponían casi sin esfuerzo. Las muertes eran atroces con sonidos desgarradores de terror. Parecía ser que el mismo infierno se había desatado en ese lugar. Los cuerpos descuartizados volaban en todas direcciones, amontonándose en pilas de pedazos diferentes. En el asfalto y la acera los litros de sangre se acumulaban en grandes charcos de líquido escarlata.
Ante esto, Belén observaba todos esos acontecimientos. Respiraba hondo inhalando esos dulces olores. Con su lengua relamía y saboreaba la sangre que se deslizaba por su rostro. Se balanceaba como si estuviese parada sobre un barco en altamar. Miraba, como si no conociera, sus manos, sus brazos, su cuerpo. En su cabeza un sin fin de imágenes recorrieron su cerebro a incontrolable velocidad; activando recuerdos, sensaciones y voces. Recuerdos propios mezclados con muchos que no eran de ella. Sensaciones inexplicables de dolor y de placer que sabía que no había vivido. Voces desconocidas de hombres y mujeres, en idiomas olvidados, hablando al mismo tiempo, y en tonos diferentes. Tanta actividad se produjo en su cabeza, que en luego de varios minutos todo se oscureció, y como en un corto circuito, su cerebro dejo de funcionar, y mientras la muerte seguía a su alrededor, Belén se desplomo desmallada.

En algún momento, luego de esa masacre...
- Belén?... te encuentras bien?.- dijo una voz de mujer, que en un principio Belén no reconoció. Titubeo unos segundos y luego pregunto.
- mama?... donde estas mama?.- a lo lejos se podía escuchar un ritmo sedante de tambores.
- aquí estoy, junto a tu padre… puedes vernos?.-
- no se donde estoy!… tengo miedo.-
- no tenga miedo hija mía…- dijo su padre.-… nosotros siempre estaremos cuidándote.-
- que pasara conmigo.- dijo con voz desanimada.
- serás bendecida y aceptada en este nuevo orden... el principio de todo.-
- tengo miedo.-
- es tu destino y nadie podrá hacerte daño nunca más.-
Belén abrió sus ojos. Se encontraba recostada, boca abajo sobre una roca. Cuatro personas la sujetaban, cada uno de una extremidad. Sentía frío, y se dio cuenta que estaba desnuda. Alguien, con algo mojado marcaba unos trazos en su espalda, pero no podía darse cuenta de que, o quien lo hacía. Cerca de ahí una enorme fogata, con varias personas a su alrededor, que danzaban en trance al ritmo de unos tambores.
En un idioma que al principio no conoció, alguien recitaba unas palabras. No podía ver de quien se trataba, estaba detrás de ella, sin embargo poco a poco inexplicablemente para ella, comenzó a comprender que decía. Con cada palabra que pronunciaba esa voz iba aumentando su tono, pero por un momento pensó que solo en su cabeza la escuchaba, ya que todos permanecían impávidos a lo que estaba sucediendo. Repentinamente todos hicieron silencio.
Fue entonces cuando Belén sintió como esa persona, se acomodaba sobre ella. Su respiración se acelero, al igual que los latidos de su corazón. Quiso zafarse, pero la sujetaban fuertemente. Buscó con su mirada desesperada en todas direcciones ayuda, pero todos permanecían inmóviles y observaban esa situación. Detrás de ella, aquella persona la sostuvo por los hombros, y en ese momento Belén dolorosamente sintió como su cuerpo era invadido. Cerró sus ojos y presiono sus dientes fuertemente. Ese hombre comenzó a menearse sobre ella, cada vez más y más rápido, más y más profundo. Al verse indefensa ante tanta violencia, se concentrarse en intentar impedir que se introdujera por completo en su mente, pero era imposible. Quiso gritar de rabia, pero no pudo. Buscaba desesperadamente soltarse, para poder golpearlo tan fuertemente como pudiese. Patearle con todas sus fuerzas en sus partes. Deseaba fervientemente que sus Ángeles Guardianes le consumieran el cuerpo y el alma para enviarlo al mismísimo infierno. Lleno de aire sus pulmones, para lograr expulsar ese grito de odio, pero para su espanto y estupor, de su voz salió un sensual y explicito gemido de placer. Su mente se confundió, y la expresión de su cara reafirmó sus pensamientos, no podía creer lo que había escuchado, sin embargo nueva e incontrolablemente de su voz una sucesión de sonidos de goce y delicia la confundían más y más. Eso hombre la poseía y ella lo estaba aceptando. Su respiraron, agitada de dolor y odio, ahora era por puro placer. Estaba sintiendo y le gustaba. Algo dentro de ella lo rechazaba, pero no era tan fuerte como ese llamado. Un llamado al placer que hacia querer todo y más. Hasta que finalmente en un grito sediento de él, los cuerpos de ambos explotaron incontrolablemente. Ella experimento llenarse hasta rebozar, de todo ese néctar y se deleitó con ello. Cansada simplemente se relajo, sin importarle lo que pudiese suceder luego.
Misteriosamente sus ojos se cerraban, no quería, pero era más fuerte, quizás alguna droga que le dieron, pensó. Ella no lo supo…simplemente se durmió placidamente.

Día 13 de Noviembre del Año 2000 – 11:38 p.m.
En una Comunidad del interior de la provincia de Entre Ríos

- 1, 2, 3... inspira... expira... eso así, vamos... otra vez.-
Agitada y con un poco de temor Belén se encontraba recostada en su cama. Estaba rodeada de varias personas que simplemente observaban esa escena sin intervenir. Solo dos personas la asistían, dos mujeres las cuales habían cuidado de ella desde hacia nueve meses.
- 1, 2, 3... Inspira... expira... 1, 2, 3... inspira... expira... eso es, lo estas haciendo muy bien.-
- no puedo más, el dolor es insoportable.-
- concéntrate, solo debes controlar tu respiración.-
- ahí esta otra vez!!! Ahí esta otra vez!!!...- y al sentir la contracción, de su garganta salio un grito de dolor.
- ves ya estamos en menos cinco minutos por contracción...- y mirando a la otra señora que le aplicaba paños húmedos a la frente de la muchacha, dijo.-... ya estamos en trabajo de parto, busca y trae todo lo necesario.-
Inmediatamente salió corriendo hacia la otra habitación. Parte de esas personas se movieron al mismo tiempo, como si fuesen una cortina, para dejar pasar a la señora, luego volvieron todos a su lugar.
El reloj digital acomodado en la mesita de luz, marcaba las veintitrés cuarenta y nueve. Por al ventana, detrás de las finas cortinas, la oscuridad era plena. El cielo despejado dejaba ver todas las constelaciones. La humedad del ambiente y el calor hacían que la noche fuese ideal. Todos en la comunidad aguardaban con ilusión el momento del nacimiento. Los largos nueve meses de espera, finalmente terminaron y el primogénito pronto llegaría.
En el frente de la casona principal, todos se habían congregado alrededor de una gran fogata. El ritmo de los tambores, daban al ambiente, un ritmo sedante e hipnótico.  Las mujeres imploraban que todo saliera bien. Los hombres aguardaban con ansias, y orgullo la llegada del nuevo hombre. Los niños traían consigo, pequeños presentes para la criatura por nacer.
Cuando el trabajo de parto comenzó., todos en silencio aguardaron. Desde afuera, los gritos de Belén, provocaba que las mujeres se acongojaran por el sufrimiento de la muchacha. La voz de la partera, que se escuchaban nítida en todo el predio, le pedía una y otra vez que pujara. Hasta que finalmente, un silencio angustioso se produjo dentro de la casa. Pasaron unos segundo, que para todos fue una eternidad. Entonces, el sonido que todos necesitaban escuchar, sonó fuerte desde el interior del cuarto.
El llanto de la criatura, fue poderoso. Al unísono, un grito de júbilo se escucho de toda la comunidad, vitoreando la llegada del primogénito. Todos se abrazaron felices, llenos de alegría y sonrisas en sus rostros, saltando exaltados disfrutando ese momento tan esperado.

Dentro de la casa, la partera, cubría cuidadosamente con una sabana negra, al bebe recién nacido. Aun estaba cubierto de líquido amniótico, sangre y vestigios de placenta. Cuando la madre lo recibió en sus brazos, vio con asombro que el niño tenía los ojos semiabiertos. Graciosamente, se saboreaba los pequeños labios, y usaba el dedo gordo de su manito, como chupete. La muchacha, tenía en su mente un sin fin de emociones. Le pareció extraño verlo con esa forma humaba. Quizás, en sus sueños, había imaginado un ser parecido, a lo que se habían transformados sus padres, pero no era así. Era completamente delicadito. Movía torpe, y cómicamente, sus manitos y pies. Ella tiernamente le acaricio la carita. En ese momento el bebé reparo en ella, y una de sus manitos tomo rápidamente el dedo de Belén, que espontáneamente se le cayó una lágrima. Sin embargo, súbitamente se sobresalto, cuando el bebe la miró a los ojos. Eran de un color negro, absoluto, profundos y penetrantes. Parecía estar conciente de todo lo que ocurría a su alrededor. Pero sacudiendo la cabeza, Belén ahuyentó esos pensamientos de su mente, y con una sonrisa plena, lo abrazo dulcemente.

El llamado de toda la comunidad, se escuchaban fuerte dentro de la casa. Querían ver al futuro de la raza, querían ver al primogénito en ese mismo momento.
Con esfuerzo y valentía, Belén le pidió a la partera que le ayudara a ponerse de pie entregado al bebe, por unos segundos a su cuidado. Sentándose en el borde de la cama, y aun cayendo liquido amniótico y sangre por el parto, rodeó su cuerpo con la sabana para cubrirse. Costosamente se puso de pie tomada de la mano de la ayudante, que siempre estaba presente para auxiliarla. Paso tras paso, caminó hasta la puerta. La gente que la rodeaba, la seguía lentamente por donde caminara, sin romper el círculo formado. Tras cruzar a la otra habitación, se encontró con los líderes de la comunidad. Se trataba de tres ancianos, de muy avanzada edad, quienes al ver al bebé se llenaron de felicidad y con los brazos abiertos, fueron al encuentro de Belén. Entre ellos se encontraba el sacerdote que la había tomado; aun mantenía cubierta su cara, esta vez con una mascara sin rostro. Los ancianos pasaron al interior del círculo. El sacerdote no lo hizo. Tomaron al primogénito de los brazos de la partera alzándolo en alto, mientras que recitaban extrañas palabras. Se apreciaba la inmensa dicha por la cual estaban pasando.
- anda ve mi querida, que todos están aquí y quieren verlo.- dijo uno de ellos con una sonrisa que no cabía en su rostro.
Belén tomo a su hijo en brazos. Se sentía extrañamente feliz por la belleza magnética de su hijo, no le podía quitar los ojos de encima. Por inercia camino hasta la puerta principal. Al salir al pórtico, se encontró con la comunidad entera que en momento al ver aquella imagen de madre e hijo, exclamaron con los brazos en alto y jubilo la llegada al mundo del esa criatura.
Belén dichosa ante el recibimiento, quiso mostrarles a todos el rostro del bebé, pero la sabana negra se lo impedía, también la distancia que la separaba del resto, como así también, la poca iluminación del exterior de la casa. Ansiosa por querer compartir ese momento con la comuna, bajo uno de los cinco escalones del pórtico, para acercarse a la fogata. Quería que la luz iluminara a su hijo, para que así puedan apreciarlo. Pero sus fuerzas no la acompañaron, y para no caer tuvo que sostenerse por una de esas personas, que formaban el círculo. En aquel momento, en su afán en compartir su alegría, le quito la sabana a su hijo y desnudo como se encontraba, lo elevo por sobre su cabeza para enseñarlo. La gente aplaudía y vitoreaba, ahora la felicidad era completa en todos... el primogénito había llegado.
Belén sujetaba a su hijo fuertemente, y orgullosa lo mostraba hacia un lado y hacia el otro, estaba feliz. Pero entonces cuando lo bajo, para sostenerlo nuevamente en sus brazos, noto algo extraño en su espalda. Algo en su interior, le produjo un extraño estremecimiento. Mientras la gente celebraba, dando comienzo a una danza espontánea, ella pasaba la yema de sus dedos por dos extrañas pelotitas a modo de bultos, que no había notado antes, en la espalda del bebé. Miro a quienes la rodeaban, pretendiendo enseñarles aquello. Su respiración se aceleró, comenzando a asustarse. Muchas emociones encontradas golpearon su cabeza, al darse cuenta que aquello no era normal. Esas protuberancias que había advertido, se ubicaban por sobre el pequeño omóplato, a cada lado de columna. Se apreciaban a la vista y al tacto. Belén miro a todos lados. Pensó que era algún tipo de cáncer, pero noto un punto negro en el medio de cada una de esas cosas. Preocupada, pensando que se trataba de algún gusano o insecto,  y temiendo por la vida de su hijo, presiono fuertemente con sus dedos, queriendo extraer eso que se encontraba dentro. El bebe comenzó a llorar, por la presión en su espalda y la incomoda posición en que lo estaba sujetando. El rostro de la muchacha, con cada presión iba alterándose por eso que sus ojos estaban viendo. Del interior de esa protuberancia, en la que hurgaba desesperada, una especia de pluma negra iba asomándose. Cuando todo eso estuvo afuera, vio con horror que se trataba de una diminuta ala emplumada de color negro. Sus ojos se desorbitaron del espanto,  al ver que eso formaba parte del pequeño cuerpo del bebe. En su cabeza algo se activo y la trajo nuevamente a la realidad. Miro a su alrededor confundida y desesperada. Entonces retrocedió sujetando incómodamente el bebe que seguía llorando, cada vez mas fuerte. Entre la exaltación y el barullo de todos, nadie había reparado en ello.
Mientras Belén retrocedía, la sabana que llevaba rodeándole la cintura se desprendió. En ese momento, se vio con pavor como aquello que pensaba era sangre o liquido amniótico, no lo era. Por sus piernas, chorreaba una especie de líquido negro y viscoso. Horrorizada por toda esa especie de locura colectiva, grito con toda su garganta una y otra vez, por sobre todos los demás. Cuando finalmente el dulce sabor a la sangre comenzó a sentir en su boca, producto del desgarro de sus cuerdas vocales, reparo en todos lo que estaba allí presentes.
Cada par de ojos presentes, en el parque de la casona principal, se hallaban mirándola. Belén respiraba agitadamente. De su boca corría un hilo rojo de sangre. El bebe lloraba fuertemente, prácticamente lo sujetaba como si fuese un diario bajo la axila. El circulo que le rodeaba en ese momento se separo y se ubico detrás a su espalda, hacia su derecha. Las llamas de la fogata estaban justo en frente, iluminando y dándole una expresión cadavérica a su rostro. Uno de los ancianos se acerco a ella y estirando los brazos, le dijo con voz calmada.
- entrégamelo, él es un alma inocente mi querida Belén.- ello miro al anciano y a todos los demás. Sus ojos, expresión y movimientos temblorosos daban claras muestras de que no estaba en sus cabales.
Con sus ojos abiertos de par en par, Belén sujeto a su hijo debidamente. Miro aquellos ojos negros... y los vio vacíos. Entonces dio un par de pasos hacia delante, estirando los brazos hacia el anciano.
- eso es querida, él no tiene nada que ver en esto.-
Mientras avanzaba lentamente, sintió detrás de ella una brisa, pero la estancia estaba en un valle, y no solía haber viento. Entonces se dio cuenta que sus padres se habían hecho presentes y se sustentaban en el aire, aleteando sus negras y emplumadas alas. Cuando se disponía a entregar a la criatura, notó horrorizada, como en el medio de la gente que observaba todo aquello, se desplegaban un par de alas negras. Segundos mas tarde, otras alas mas se desplegaron en el otro lado, luego otras mas, y mas y mas alas negras se batían entre la gente, hasta que cuando se dio cuenta todos los que estaban presentes se habían convertido en seres oscuros. Para ese momento, el cuerpo de Belén temblaba de pánico. Sus manos, sus piernas, su mandíbula tiritaba de miedo.
En un arrebato de locura, desesperación y paranoia, alzo el bebe por sobre su cabeza y avanzo hacia las escaleras, intentando gritar, pero sus cuerdas vocales ahogadas en sangre no se lo permitieron. En ese momento, sintió primero un sacudón y luego un pequeño tirón hacia atrás que la detuvo inmediatamente. Al mismo tiempo, una puntada en su espalda y un ruido extraño escucho crujiente en su pecho. Belén se sintió mareada y se tambaleó, pero sin embargo no cayó. Con las últimas gotas de fuerza, volvió a sostener al bebe con sus brazos, para no dejar que cayera y vio con fascinación, como dos especies de huesudas estacas, atravesaba su pecho… eran las ala de sus padres, que le habían atravesado el pecho.
Observo, como si fuese en cámara lenta, al centenar de ojos que la miraban. Era una comunidad de seres oscuros, que solamente esperaban al nuevo primogénito, para dar paso a una nueva generación.
- extrañamente fuiste elegida para formar parte de esta comunidad... solo debías cuidarlo, pudiste tener todo... es una lastima mi querida Belén.-
Ella miro al anciano, que se acercaba para tomar al bebe, y entonces
- NOOOOOOO!!!.- grito escupiendo con furia la sangre de su garganta, y con los últimos latidos de su corazón Belén alzo esa criatura por sobre su cabeza y la arrojó a la enorme fogata.
La comunidad toda callo inmediatamente, sin poder reaccionar ante aquello que sus ojos veían. Las imponentes llamas consumieron el cuerpo de la criatura casi inmediatamente. Entre los troncos encendidos, los movimientos errados de esa criatura, se volvieron lentos y mortales. Los llantos del bebe, ahora se escuchaban en forma de brisa, que corría inocente por entre las casas de esa comunidad. Al mismo tiempo, misteriosas nubes cubrían lentamente las estrellas. La tormenta se estaba formando, y no tardo mucho en hacerse escuchar los relámpagos y truenos... la lluvia comenzó en caer.

La vida de Belén, no se había extinguido aun. Agonizaba y convulsionaba violentamente, mientras aun tenía esas alas atravesando su pecho. Sus ojos miraban las llamas casi hipnóticamente, como si estuviese esperando ese momento.
Un rugido alcanzo a escuchar, cuando toda la comunidad se abalanzó vorazmente hacia ella… Belén simplemente cerró sus ojos… no quería ver el final.

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