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Un Viaje Malo

Las diez llegaban llena de misticismo, como ese verano de amor inolvidable, dejando ver en los cielos claramente las estrellas, como titilando brillaban sin descansar. La noche apenas estaba en su apogeo, cuando una de las banda comenzó a tocar. La música psicodélica de esos años, sonaba estridente en un recital, en el cual las mejores canciones e interpretes, estarían presente.
Con su voz dotada de una fuerza unica y ardiente pocas veces escuchadas e igualadas, se presento Janis, que con un tema duro y áspero abrió el concierto. Desde la grama todos expectantes, podíamos escucharla fuerte y claro mientras que los temas continuaban uno tras otro. La multitud seducida por su magia y encanto, no permitían ni el volar de una mosca mientras recitaba un nuevo y triste blues, que a mas de una niña hacia llorar, y a mas de un muchacho hacia reflexionar.
Apartando la vista de ella, voltee para a ver Gloria. Vestida con esos harapos de colores vivos y vincha de cuero, era una bella rubia de pelos largos y ojos azules. Con diecinueve años y encantada por la música, no dejaba de moverse a ritmo hipnótico de las melodías y notas que aquella reina recitaba.
Me acerque y abrace, al tiempo que le ofrecía una pitada mas de esa yerba que tan bien nos hacia sentir y volar. Me miró sonriendo mientras la música lo proponía. Un beso interminable, húmedo y ardiente siguió a ritmo de la batería que sonaba al compás de nuestros corazones. Excitados por el momento nos olvidamos de los demás y nos revolcamos en medio de todos, amándonos sin excusas. A nadie le importo cuando quite tu blusa y me dejaste ver tu cuerpo desnudo. La forma de tus pechos duros y sabrosos, bailaban con mi lengua mientras hurgabas dentro de mi pantalón, agitando aquella parte hasta hacerla desearte. La lluvia comenzaba a caer, cuando avanzando conquistaba tu cuerpo, exquisito y obediente a ritmo de la música. En nuestras cabezas, el efecto de la marihuana nos llevaba lejos de allí, para amarnos en soledad, mientras que nadábamos en la sencillez de la lluvia y el barro. Agitados por nuestras figuras, nos empujábamos mas y mas adentro, buscando aquello que deseábamos en ese momento de amor. Un alarido histérico y apasionado de Janis, nos trajo nuevamente al predio, al tiempo que estrepitosamente, bañaba tu interior con parte de mi vida en el mismo instante que arañabas mi espalda frenética y apasionadamente.
Exhaustos nos quedamos allí calmados y abrazados, mientras que la lluvia nos lavaba la mugre de nuestros cuerpos. En un momento observe tus uñas, que rojas de mi sangre te las llevabas a tu boca en donde saboreabas ese liquido vital, mezclado con agua.
Un amigo, completamente desconocido y que observaba, nos ofreció su paraguas, y una pitada de su yerba.
— Gracias.— Dijo ella mientras tragaba el humo en una sola aspirada para luego llevarlo a mi boca.
Las caricia no cesaron, al igual que el recital, la lluvia y el barro.

El concierto avanzada, fundiéndose en la medianoche fría y húmeda. El ácido había llegado con Morrison en su primer tema, cuando todos lo vimos como emprendía el viaje y ofrecía a varios para que lo acompañen.
Ya había pasado casi una hora, y las cabezas de mas de uno comenzaron a estallar con gritos de terror y corridas sin explicación. Aun así, la danza indígena de Morrison templaba el ambiente hipnotizando a la juventud que desnudos danzaban con él, al ritmo de la sugestiva y poderosa música. La notas y armonías desatadas por el órgano, sumado a los alaridos inhumanos de Jim, desgarraban la vida de los muchachos que junto con el ácido y el alcohol, aislaban sus corazones que explotaban con el latido de la música.
— Intentémoslo dijo ella.— Mientras me ofrecía aquella que desconocia. Realmente no sabía, la marihuana y el alcohol habían sacudido mi cabeza, dejándome bailando con mi Gloria, en una tormenta de cristales. Sin embargo, al ver su sonrisa animada y ganas por descubrir todo aquello que fuese nuevo y prohibido, me convenció fácilmente. Con ese papel en la mano y la mirada de ella.…cerré mis ojos…y probé.
El tiempo frío y la madrugada avanzaba al igual que las bandas. El intenso calor, el sudor, algunos escalofríos y mi garganta seca, me decían que las cosas no marchaban bien en mi cerebro. A mi lado Gloria me abrazaba fuertemente, no quería soltarme y deliraba hablando de cosas, colores y sonidos sin sentido.
En el escenario se escuchaba a Greatful, y entonces sucedió algo extraño, primero vi como los ojos de mi chica se dieron vuelta hasta ponerse totalmente blancos…me asuste, fue como hundir una aguja en mi lengua. Mi garganta se frunció en una sola contracción, mientras que al mismo tiempo la música subía lenta, pero constantemente el volumen, hasta hacerse insoportable e intolerable. Los colores se salían de lugar y mordían mis pies. Gloria comenzó a presionar mi cuerpo, parecía como que quería triturarme. La empuje torpemente hasta lograr soltarme, y entonces ella salió corriendo despavorida entre la multitud tropezándose con muchos y patinándose en el lodo. Lo mismo hice al tiempo que las estrellas se mezclaban nuevamente con el chubasco que caía. En una danza frenética de música psicodélica, mis ojos desvariaron buscando la salida. Pero todos me atacaban sin piedad, empujando y escupiéndome. El sonido era mortal, mis oídos no los soportaban. Escuche a alguien decir.
— Viejo es solo un viaje malo!.— y luego carcajadas, muchas carcajadas girando a mi alrededor.
La luz se hizo presente en mis ojos y la blancura del día extrañamente me despertó…¿Donde estaba?… ¿Donde se había ido todos?.
Podía escuchar a lo lejos, la dulce voz de Gloria que me llamaba y me decía todo lo que me quería. Sin embargo, no lograba distinguir de donde provenía. Sentía sus manos en mi rostro y sus dedos en mi boca. Sus labios que me besaban pidiendo perdón.
Al frente, podía escuchar también la voz de alguien que me decía que lo acompañe. Mi temor iba creciendo y sin embargo comencé a caminar en ninguna dirección. Fue como deslizarme hacia la nada y a toda velocidad por un tobogán gigantesco. Del envión, mis cabellos largos se sacudieron con el viento. Extrañamente millones de ramas invisibles golpeaban mi cara y mis brazos. La sangre de mi cuerpo tiño de rojo el lugar. No se en que momento, ni porque pero podía sentir como alguien, al que no lograba ver, tironeaba de mis ropas, como tratando de detenerme.
A medida que iba cayendo, la oscuridad comenzó a hacerse presente y raros sonidos se escucharon. Murmullos de muchedumbre, mezclados con terribles gruñidos, los cuales provocaron en mas de una ocasión, un salto de mi corazón que para esas alturas latía a gran velocidad. Delante de mí, cientos de puntos blancos aparecieron en forma dispares y un chirrido exasperante pulverizó mis oídos, que ya sensibles desde hacia rato, no lo soportaron. Un flash de luz resplandeciente se cruzó en frente de mi, al mismo tiempo que miles de gotas golpearon mi cara. Cubrí mis ojos con el brazo y grite despavorido de dolor y confusión.
— Tranquilo amor, ya estas de vuelta.— Escuche a Gloria decir, con su voz dócil y tranquilizadora.
Asustado, rodeado de desconocidos, desperté confundido y agitado. La noche ya no respiraba y la lluvia caía incesantemente golpeteando mi rostro adolorido.
— Como te hiciste esos cortes?.— Pregunto ella extrañada.
Quise responderle, pero no me anime. Al parecer su viaje había siendo bueno, y no quería asustarla mas de lo que parecía.
No estaba seguro si mi odisea había llegado al final, es mas, ni sabia donde me encontraba. Mis oídos percibían un constante zumbido, estaban adormecidos, realmente no podía escuchar casi nada, solo la lluvia caer y su dulce voz que me decía que todo estaba bien. Me ayudo a sentarme allí donde me encontraba. Varios chicos sonriendo me saludaron, palmeándome el hombro y la cabeza diciéndome que la próxima seria mejor, yo no lo creí así.
Me sentía angustiado y deprimido, pero Gloria con sus caricias me tranquilizaron. La mire a los ojos y me detuve en ellos. Bellos como ningunos, me hipnotizaron igual que aquella vez cuando la conocí. Recorrí su rostro, mojado por la lluvia, con mis dedos. Entonces la bese suavemente en los labios…todo había terminado. Ya estaba junto a ella otra vez.

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