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Katy

Era un día viernes, el cielo estaba gris y la lluvia no iba a tardar en comenzar a caer. Me encontraba en una de las oficinas más gigantesca de todas en las que había trabajado, con un jefe molesto que solo pretendía joder a todos por nada. Era de esos trabajos en donde uno llegaría lejos...siempre y cuando cambiara de trabajo. Los quince oficinistas hacían su trabajo en silencio, cada uno dentro de su cubículo, no se estaba permitido salir de allí, sin permiso de Claud. Claud era el jefe de esa sección. Un maldito puto, francés y reprimido, que se hacia pasar por macho, cuando en realidad le gustaba comerla a cada hora. Su novia era muy bella, pero solo la usaba para ocultar su homosexualidad.
Mire el reloj de pared. Marcaba las 15:02 horas. Faltaba algo mas de dos horas para salir de ese embole. Tome mi móvil y escribí un mensaje de texto. No era importante, en realidad estaba aburrido, y quise molestar a una amiga, que hacia mucho no veía. Bueno, no hace mucho, la última vez había sido el martes pasado, cuando peleamos, luego de haber tenido relaciones... en realidad esa fue la intención, yo no pude.
Pasaron 20 minutos, y mi móvil sonó a ritmo de una conga molesta, que sonada estridente, en la silenciosa oficina. Los móviles estaban prohibidos.
Mire el remitente. Era ella. Pero no respondí, espere que llegara Claud.
- Bueno, bueno, bueno, parece que nos están apurando para salir?.-
- Olvide bajar el tono al entrar.- dije sin dejar de mirar el monitor de la computadora.
- Tienes los informes del fin de semana?.-
Por suerte para mi, este trabajo era una estupidez, y siempre tenia todo al día.
- Si, están ahí en la bandeja de salida, hace unos 10 minutos, que lo tienes en la casilla de tu email.-
- Bien, entonces podrías llevar estos archivos y guardarlos.-
Lo mire con cara de orto, y me levante. Al mismo tiempo que guardaba, sin que se diera cuenta el móvil en el bolsillo, tome las carpetas y me fui, al menos podría salir por un rato.
- Y no te demores.-
Sin observarlo camine hasta la puerta de salida. Allí fuera, camine mas relajado hasta el ascensor. Una vez dentro leí el mensaje, que decía: “hijo de puta, que mierda queres???”. Luego de leerlo me sentí mejor. Al menos me respondió.
Salí del ascensor, habiendo bajado tres pisos. Ingrese al archivo, y me acerque a la ventana. La abrí. Cheque la señal, y alcanzaba para poder hace una llamada. Busque nuevamente el mensaje en el móvil y active la opción de llamado.
- Que MI - ER - DA queres? Deja de molestarme.-
- Hola como estas?.- dije y ella de mala gana contesto
- Cansada, me estaba preparando para salir del trabajo...- confundida por unos segundos continuo preguntando.-... donde estas? Como es que me estas llamando?.-
- Yo?, estoy en el archivo... cielo, pero falta dos horas para salir.-
- No me digas cielo!!!...le pedí a Claud que me dejara salir antes, tengo que ir al médico.-
Hubo un pequeño silencio, pero ella no había cortado la comunicación.
- Al medico de siempre?...puedo verte hoy.-
- Y para que queres verme?, si esto no va a funcionar, además tu mujer no te deja... Sos un pelotudo... Sos un caradura, como me vuelves a joder de esta forma!!!.-
- Para un poco!...a que hora salís de ahí... te llevo a tu casa...- otro silencio-... Katy estas ahí?.-
- Si aquí estoy... No se, déjame pensar, te aviso cuando salga del medico.-
- Bueno, espero ese mensaje.-
- Ok bye bye... un besito.- se despido ella.
- Otro para vos.-
Colgué la comunicación y quede observando el exterior, corría una agradable brisa.
- Ya guardo las carpetas Sr. Rumas?.- dijo Claud sonriente con ganas de comer.
Lo mire con cara de pocos amigos, y me retire de ahí para volver a la oficina, mientras pensaba “maldita desgraciada, le había avisado a Claud, el lugar donde me encontraba.”

La jornada llego a su fin, y como androides sin vida, todo el mundo se levanto guardando todo y apagando las computadoras. Las luces lentamente se iban apagando, para acelerar la salida de todos. Encendí el móvil. No tenía ningún mensaje.
Camine hasta el ascensor, y pude entrar entre los primeros. Nadie quería bajar primero porque Claud subía primero, pero tenia tantas ganas de irme, que no utilice las escaleras como siempre, y baje con él y dos empleados mas... en esos ascensores entraban 8 personas.
Al llegar al estacionamiento del edificio todos se despidieron cortésmente.
- Que tenga buenas noches Sr. Rumas, y no olvide bajar el tono de su móvil para mañana.-
- Buenas noches “señor” Claud...- y dirigiéndome a mi auto termine diciendo en voz baja.-...maldito reventado.-
Encendí el motor del auto, mientras revisaba nuevamente el móvil. No había mensajes. Conduje hasta la salida, la lluvia era torrencial y el tráfico peor, estaba completamente atascado. Y solo había avanzado dos cuadras.
El sonido de la conga molesta volvió a sonar, y el mensaje apareció: “dale pelotudo que me estoy mojando” decía. Afortunadamente la oficina del medico quedaba cerca del edificio, a tres cuadras, por la calle donde conducía. Sin embargo, por lo congestionado del tráfico, tarde cerca de 20 minutos en llegar. Antes de que pudiera estacionar, logre verla como se acercaba, correteando entre los autos cubriéndose con su chaqueta. Abrió la puerta e ingreso rápidamente.
- Porque tardaste tanto!!!.-
- Pero cielo no ves que el trafico es insoportable, además... – en ese momento me interrumpió con la cara transformada de rabia.
- No me digas cielo.- en ese momento el silencio se hizo presente.
Llegamos a su casa 55 minutos mas tarde. Era un viaje de 25 minutos, pero la lluvia no permitió ir más rápido. Su casa quedaba en las afueras de la ciudad, pero por la autopista uno podía llegar rápidamente. El barrio era agradable y tranquilo. Casas grandes con patios amplios, al igual que los jardines delanteros. Los chicos jugaban por la calle, sabiendo que era una zona en donde el tráfico era muy escaso. Katia era divorciada, tenia dos hijos, pero estaban con el padre. Allí vivía sola. Su madre había fallecido unos meses antes de haberla conocido. La casa la heredo de su madre que se la había dejado a través de un testamento, que había escrito unos pocos días antes de fallecer. En ese papel dejaba constar, que le dejaba toda la herencia a ella, ignorando por completo a sus otros dos hijos varones, los hermanos de Katy, que por ese testamento dejaron de hablarle y se fueron molestos del lugar. La casa era muy grande para ella y la cuidaba Marta, la vecina, que también le hacia los quehaceres de la casa. Muy buena gente Marta, ya que conocía a la madre de Katy, desde que eran niñas.
Estacione el auto bajo el pórtico, apagando el motor. Aun llovía.
- Gracias.-
Le sonreí, no sabia tampoco que hacer, no quería empeorar las cosas. Me daba bronca lo que sucedía, y la situación por la que estábamos pasando. Yo sabía por que ella estaba molesta. No era por no haber podido aquella vez, sino porque yo era casado, y lo que ella sentía por mi, era lo mismo que yo sentía por ella. Se bajo del auto sin decir nada, y sin importarle la lluvia se detuvo un segundo. Se puso de cuclillas bajo la lluvia y mirándome dijo con odio.
- Sos una mierda de persona... Claud tenia razón en todo lo que me decía de vos.- y sin cerrar la puerta se marcho corriendo hasta la puerta de entrada. El portazo se escucho hasta aquí.
Encendí el motor nuevamente, y cerrando la puerta me fui del lugar. Mi historia era algo complicada. Sabiendo que no podría estar con katy, por estar casado, decidí conocerla sin contarle parte de esa vida... grave error. Porque ella se brindo desde el primer momento en que la vi. Fue así como amor a primera vista, aunque nunca creí en eso y siempre me pareció cursi... fue así. Y luego de que nuestras miradas se cruzaran muchas veces sin decirnos palabra alguna, me acerque. Parecíamos dos chicos de la preparatoria. Fueron mese intensos de pasión. Hoy cuando la llame desde el archivo, se había enfurecido, porque allí fue cuando nos besado por primera vez. No haberla conocido antes, ella es...o bueno era... muy compañera, y aventurera. Teníamos los mismos gustos en todo. Era todo perfecto... hasta que no pude seguir, y le dije que estaba casado, sabiendo de antemano, que ella algo sospechaba. Recuerdo que me dio una trompada, con la cual volé de la cama. Las estrellas fueron gigantescas... a partir de ahí todo cambio.

Por llevar a katy, llegue a mi casa dos horas y media mas tarde, yo vivía en el otro extremo de la ciudad, y en el otro extremo de su casa. Baje del auto sin preocuparme por la lluvia. No había nadie. Estaba confundido, y en mi cabeza la imagen de katy estaba navegando por todo mi cerebro. Entre el dormitorio y me acosté unos segundos. “Donde estarán” me pregunte. Cerré mis ojos para descansar unos minutos, pero me dormí. No se, cuanto tiempo paso hasta que me di cuenta, que ya eran las once de la noche. Aun no había nadie en casa, y quise preocuparme, pero como no tenía ganas y no quería estar ahí, aproveche dejando una nota en la cocina, para salir a dar una vuelta. Tome una bolsa negra de basura, y usándola como paraguas corrí nuevamente hasta el auto, no había dejado de llover. Subí y rápidamente conduce hasta fuera del barrio. Me interné por una calle que salía a la autopista, que me llevaría a la casa de ella, pero luego opte por otra dirección. El bosque no estaba lejos de ahí, y en los días de lluvia, la gente solía ir allí, a ver el paisaje desde el mirador. En la radio sonaba una vieja música de los 70´s. Seguí el camino que rodeaba el mirador, y salí de allí para ir a la ciudad. Eran casi la 1 de la madrugada, para ese momento la lluvia ahora era un roció y las putas empezaban a ocupar las esquinas. Conduje entre las calles mirando que había. Entonces comencé a reír pensando “quizás tenga suerte y me toque alguna limpia”, que idiota me sentí mirando aquella inmundicia. No habían pasaron treinta minutos, y observe que no solo las putas habían salido. Yendo por la calle Andoni gire por Montoya, creí ver algo. Estacione cerca de la esquina, no había mucha luz. De hecho la luz de la calle estaba rota. Al auto, lo cubría una sombra que no dejaba ver mi cara. Una figura en la esquina hizo que me detuviera a observar con atención. Se movía bien, pero los hombros anchos me decían otra cosa, sin embargo le hice una pequeña señas de luces, algo me resultaba familiar en ese travesti. Comenzó a acercarse, sus pasos eran seguros y sus movimientos muy femeninos. Las luces de un vehiculo que pasaba cerca la ilumino y entonces me di cuenta de quien era. Claud se había producido, para una noche de fiesta.
- Hola bombón como estas.- reconocí su voz inmediatamente. Y algo se me vino a la mente “...Claud tenia razón en todo lo que me decía de vos...”
- Como es lo tuyo pibe.- pregunte sin mirarlo, entonces dijo.
- Si te portas bien, el lunes te doy el día libre.- y sonriendo continuo.- ... no sabia que eras de los míos, katy se va a poner celosa.-
- Quieres subir?.- yo sabia que él, estaba interesado en conocerme cuando comencé a trabajar en la empresa, pero al darse cuenta que katy, su amiga, se había enamorado de mi, oculto lo que sentía y dejo de intentarlo, comenzando a hacerme la vida imposible en el trabajo.
Sin que insistiera, se había ubicado en el asiento del acompañante. Puse primera y presione el acelerador para lentamente abandonar la zona.
- Tienes donde ir?.- pregunto él... o ella.
Salí de la ciudad por una ruta complementaria abandonada. Era de ripio y nadie la utilizaba porque hacia mucho habían habilitado la autopista. Sinuosa recorría apenas 30 kilómetros, pero recorrerla hacia mover el cuenta kilómetros, tres veces mas. Deteniendo el auto en un claro. Apague el motor
- Aquí me tienes.- dijo Claud, dejando ver sus hombros.
- Fuiste tu verdad...- dije mirándolo directo a los ojos.-...vos sabias que yo estaba por divorciarme, y sin embargo le dijiste.-
- No seas idiota e infantil... sos de cuarta, katy no te merece, además no deberías estar aquí conmigo, sino con ella... vos sabes perfectamente que te ama y que esta ciega por vos, por eso te odia, y no sabes de lo que es capaz.-
- Con lo que le dijiste, no sabes de lo que YO soy capaz...- Dije furioso. Sin embargo, el se rió con esa risa irónica y femenina.
Por un momento me enceguecí, y millones de cosas se vinieron a mi mente. De que es capaz un hombre cuando la furia se apodera de su cerebro? No se puede detener. No se pude pensar con claridad. No se puede razonar. Ya no estas en tu cuerpo... de que es capaz un hombre sin razón, sin claridad y furioso?.
No sabía como, pero entre las manos tenia la bolsa negra. Aun estaba húmeda por la lluvia. La había retorcido del odio que estaba sintiendo. Él aun se reía. Yo no comprendí cuanto tiempo hacia que estaba allí. Se reía y cada vez mas fuerte.... porque yo me encontraba ahí? Mire la bolsa y lo mire. Mientras reía, desplegué la bolsa. No se dio cuenta lo que hacia. Solo reía cada vez mas fuerte diciendo “ que patético que sos querido”. Casi instantáneamente le coloque la bolsa cubriéndole la cabeza y tire con todas mis fuerzas de la correa para cerrarla. En ese momento, comenzó a manotear todo dentro del auto. Golpeo el espejo retrovisor arrancándolo de cuajo, igual que la visera. Tire y tire con todas mis fuerzas enrollando la bolsa, hasta ver como la silueta de su delgado rostro, se vio completamente aprisionada. Sus brazos, largos y delgados, querían agarrarme, pero no se lo permití. Lentamente sus movimientos fueron más y más erráticos. Los manotazos ya no eran fuertes, y su pecho se movía con dificultad. Segundos más tarde todo había terminado. Baje del auto y mire hacia todos lados. Me encontraba solo.
- Esto será como en las películas?.- dije para mi.- maldito ahora a quien vas a joder!!!!...jejeje... decime dale habla!!!!!!! ...jejeje ... iiiiijaaaaaa ...jejeje.-
Baje el cuerpo sin vida del auto, y lo arrastre internándome en el bosque. Le quite la bolsa del rostro. Tenía los ojos desorbitados y abiertos. Se los iba a cerrar, pero luego me detuve y me quede mirándolo. Le acomode el flequillo y me reí.
- Que puto de mierda que sos.-
Tome una piedrota que allí se encontraba. La levante por sobre mi cabeza, y la arroje con todas mis fuerzas sobre el rostro de Claud. La sangre, los sesos y toda esa mierda, volaron por todos lados. Mi ropa se mancho de sangre, al igual que mi rostro. Una risa estridente salía de mi garganta, y por un momento parecía que estaba bailando la danza de la lluvia. Reí girando y saltando alrededor del cadáver. Había comenzado a llover nuevamente. Cansado caí de espaldas. Todo se había transformado en un lodazal. No se, en que tipo de terreno estaba, pero el cuerpo se estaba hundiendo, al igual que yo. Me puse de pie y respire profundamente. Me sentía bien. En mi cabeza resonó una frase que Claud había dicho...” vos sabes perfectamente que te ama...”. Eso me reconforto. Me sentí sereno, también algo idiota, porque no paraba de sonreír. Camine hasta el auto. Y trate de limpiarme un poco. Estaba hecho un desastre. La sonrisa de mi rostro, aun no se iba.
- Ah!!! Ma si me subo igual mañana lo lavo.-
Lentamente abandone el bosque. Iba prácticamente paseando por la zona. Afortunadamente al llegar a la autopista, ningún auto circulaba por el lugar. Así que mas tranquilo aun, retome el camino hacia mi casa.

Estacione el auto en la calle, frente a mi casa. Estaba decidido, no iba a quedarme un minuto más con ella, y se lo iba a decir. Baje del vehiculo. Ya no llovía tanto. Mire el ventanal principal, había una luz encendida.
- Que raro.- pensé en voz alta. Al acercarme note la puerta abierta. - ...esta yegua no estará esperándome levantada?.-
Subiendo las escaleras de la galería, observe que la ventana de la puerta, estaba rota. Allí me detuve. Observe extrañado a ambos lados. Di un paso más, y la madera bajo mis pies rechinó. Lentamente empuje la puerta. La luz que iluminaba la sala principal, era un velador alto, que se hallaba caído contra el sillón. En ese lugar no había nadie.
- Hola?. – dije sin elevar el tono de voz.
Camine hasta la cocina. En esa parte de la casa tampoco había nadie, y todo parecía normal. Pase por el pasillo, apoyando mi oído en la puerta que daba al sótano. Pero la puerta estaba cerrada con llave, por lo que continué caminando. De ahí llegue al comedor. Algunas sillas estaban caídas y el mantel, que cubría la mesa, estaba desordenado. Note unas manchas en la pared, como si una mano sucia de sangre intentara aferrarse. Unas gotas rojas, dejaron un camino que subían por las escaleras. Subí lentamente, y el quinto escalón rechinó. Me detuve. Yo estaba tranquilo, al menos eso creía, hasta que vi una sombra desplazarse por el techo.
- Ey!!! Quien esta ahí.- subí velozmente lo que quedaba de la escalera y alcance a ver a alguien entrando en el cuarto de mi hijo. Pero cuando quise ir por el, mi pie resbalo cayendo sobre un charco gigantesco de sangre. Fue como caer en un abismo negro. Ya estaba en el suelo, pero en mi cabeza y estomago, aun no había terminado de caer. Sentí como flotaba, como el aire de ese abismo se escurría entre mis cabellos. Mis brazos y piernas flotaban. Un grito desgarrado, se escucho en toda la casa. Eso me despertó. Lentamente se iba apagando. Un nudo se formo en mi estomago y garganta. Deje de caer y me puse de pie. Estaba completamente cubierto de sangre. Camine lentamente. El cuarto de juegos estaba vació. El dormitorio de Maxi, también. Pude ver, como una sombra salía desde la puerta del cuarto principal reflejándose en la pared, se novia de un lado a otro.
Pose mi mano en el marco de la puerta. Yo sabía. Pero no quería creer. Lentamente asome la cabeza. La pared que antes era blanca... ahora era roja. La alfombra color natural... ahora era roja. Las cortinas color marfil... ahora eran rojas. Todo estaba en desorden. Sobre la cama estaba ella, abrazando a Maxi. Pero sus ojos. Sus cuerpos. Sus cabezas. No eran suyas. Todo era completamente perturbador y aterrador. Contuve el aire, al ver esa aberración. Creí morir en ese momento. Pero alguien apoyo su mano en mi hombro.
- Katy... que has hecho?.-

En mi mente, se completo la frase que Claud había dicho en el auto “...vos sabes perfectamente que te ama y que esta ciega por vos, por eso te odia, y no sabes de lo que es capaz.”

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